Un remake no tan abusivo en efectismos, comedido. “Presencias extrañas” mantiene la suficiente distancia con su referente para rehuir el calco. Aún así, es infinitamente menos elegante, sustancialmente más truculenta que su referente.
La génesis del horror se encuentra, muchas veces, en los detalles más nimios, en factores poco perceptibles pero fundamentales para filtrar la inquietud, inducir un estado de alerta que deriva en desasosiego que deriva en el miedo. En “2 hermanas”, Kim Jee-woon era consciente como lo era Stanley Kubrick de que la simetría era una poderosa aliada en su búsqueda de ese estado: la simetría como constante presente en su obra, la aterradora simetría que ofrecía la imagen de dos hermanas sentadas al final de un embarcadero, el perfecto equilibrio visual del plano que, lejos de significar la presupuesta calma, inconscientemente demandaba que desconfiásemos de aquella postal vacacional.
En “Presencias extrañas”, remake usamericano de aquella, los hermanos Guard optan por un embarcadero flotante y una interacción constante del movimiento en la conversación de las dos hermanas, obviando la aparentemente insignificante simetría. Así pues, accidentalmente el plano se convierte en símbolo de la pérdida en el proceso de adaptación, la omisión de los artefactos visuales y narrativos que hacían de la cinta coreana un eficaz producto de terror infinitamente más elegante, sustancialmente menos truculento que su réplica norteamericana.
Al menos “Presencias extrañas” trata de mantener la suficiente distancia con su referente para no pretender el calco, pero los caminos que toma para lograr la unicidad como obra más allá de la original no son los más acertados. Si en “2 hermanas” era indispensable el adentramiento en el particular microuniverso de las mismas, aquí este se ve desestabilizado desde que la infancia es intercambiada por la adolescencia y los papeles de protectora y víctima inocente dejan de importar. Casi tanto como la incomunicación familiar y la maldad implícita en la madrastra, aquí casi imposible en la bella, bellísima Elizabeth Banks.
Los Guard firman una revisión no tan abusiva en efectismos, comedida si tenemos en cuenta los excesos de terror fácil perpetrados por predecesoras en la oleada de remakes que han adaptado éxitos del terror oriental. Y aún así, la distancia que se adivina en las imágenes es grande, y se evidencia en cada silencio rellenado con un diálogo fútil, en la ausencia de penetración psicológica que impide, en última instancia, la empatía. Hay, además, una insólita osadía revelada en cambios radicales de la trama original. Divergencias, al parecer, necesarias para ajustarse a los cánones y convenir un final absolutamente aparatoso, dispuesto a ofrecer esa enésima conclusión que deje patas arriba la platea. En definitiva, “Presencias extrañas” es producto directo de la explotación hollywoodiense del Asian horror, propio de una cadena de montaje poco dispuesta a atender o readaptar las particularidades culturales de la obra que mira.
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En las imágenes: Escenas de “Presencias extrañas” © 2009 DreamWorks Pictures, Cold Spring Pictures, Parkes/MacDonald Productions, Montecito Picture Company y Vertigo Entertainment. Fotos de Kimberley French. Distribuida en España por Paramount Pictures Spain. Todos los derechos reservados.
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Completamente de acuerdo en todo, incluyendo la puntuación. Lo que más me llama de esta peli es el muy alto nivel sensual de su elenco femenino, contrapunto ideal para una peli de terror.




























































