Es innegable que existe ya un “momento Bourne” que va a marcar un antes y un después del cine de acción. Y lo más sorprendente es que ese modelo de héroe doliente, obsesivo y nada glamuroso terminase contagiando al que representa lo absolutamente opuesto, un James Bond al que el tiempo había ido reduciendo a mera caricatura, quitándole el encanto que en su época tuvo. Así, cada nueva entrega no era más que una vuelta de tuerca, cada vez más desdibujada, en torno a una tipología de personaje cada vez más desconectado del mundo real, y no es de extrañar que la arriesgadísima apuesta de “Casino Royale” sorprendiera a todos; los resultados, como es bien sabido, dejaron más que satisfechos a público y crítica, y descubrieron a Daniel Craig como perfecta encarnadura de alguien que no deja de ser un asesino eficiente y sin escrúpulos, una versión (muy) corregida y aumentada del papel que ya nos deslumbrara en “Munich”.

Claro que no basta con aprobar el primer parcial, luego viene la reválida. Y ése es el problema de “Quantum of solace”: que, una vez superada la sorpresa de la primera entrega de este Bond renacido, el único camino que le quedaba a la saga era crecer, explotar todo su potencial y expandir todavía más el horizonte y espectacularidad de sus entregas. Porque ésa, no lo olvidemos, es la principal razón de que las películas de Bourne hayan quedado grabadas a fuego en la memoria del cinéfilo, especialmente la tercera, que llevaba ya a la perfección absoluta los caminos marcados por las dos anteriores. En cambio, “Quantum of solace”, sin ser totalmente decepcionante, sí que enciende algunas señales de alarma por cuanto, en un tiempo récord (sólo dos largometrajes), ya comienza a dar muestras de un cierto agotamiento de la fórmula inicial, como si, una vez refundados los cimientos del nuevo personaje, no se supiera muy bien a dónde llevarle.
Lo mejor de este film ya lo encontrábamos en “Casino Royale” (la definición de 007 como un personaje obsesivo, por momentos casi de mirada lunática, un condenado por algo que parece una maldición a recorrer el mundo llevando la muerte a los que le rodean mientras él mismo busca vengarse del asesinato de la mujer que amaba, o las persecuciones adrenalíticas), pero apenas hay aportaciones nuevas que la hagan crecer y la enriquezcan. Cierto, tenemos a una Olga Kurylenko que añade a su impresionante belleza una buena interpretación, y a un Mathieu Amalric que sabe llevar su sabiduría como actor a la construcción del malvado Dominic Greene, pero ni el argumento tiene la suficiente consistencia (tampoco, es verdad, lo tenía el de “El ultimátum de Bourne”, pero venía compensado con creces por la aplastante maquinaria de relojería que lo sustentaba), ni nos asomamos a nada verdaderamente nuevo o estimulante.

¿Quiere eso decir que “Quantum of solace” es una mala película? Si la comparamos con la media de las cintas de acción o entretenimiento que nos llegan, desde luego que no. Al fin y al cabo, quien se encuentra a los mandos es Marc Forster, un director que sabe moverse con acierto en ese terreno resbaladizo situado entre el cine más comercial y el de mayor exigencia artística; así, el más que ajustado metraje (incluidos unos títulos de crédito finales que se despachan a una velocidad inusual en una producción de esta envergadura) se desliza ante nosotros sin gran problema. Pero si de lo que se trataba era de dar un paso adelante en la construcción de un nuevo mito de acción, entonces tenemos que convenir en que la propuesta se queda a medio camino. No cabe hablar de desastre, sin embargo está claro que la próxima entrega va a ser más que decisiva para dilucidar cuál será el espacio definitivo que le dedicaremos en nuestra memoria.
Calificación: 5/10
En las imágenes: Escenas de “Quantum of solace” – Copyright © 2008 EON Productions, Danjaq, Metro-Goldwyn-Mayer, United Artists Corporation y Columbia Pictures. Fotos por Karen Ballard. Distribuida en España por Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos reservados.
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Algo decepcionante todo se basa en correr,conducir y disparar a toda velocidad,esperaba grandes momentos como en Casino Royale y no he visto nada destacable,una buena pelicula accion pero muy por debajo de CR,6/10

























































