Desasosegante e imposible thriller romántico que subraya a Sebastián Cordero como un cineasta inteligente, metódico y notable. El abismo impreciso que se abre entre la pareja protagonista empapa una historia tan inquietante como emotiva.
José María (Gustavo Sánchez Parra), inmigrante sudamericano que trabaja en la construcción, mata accidentalmente a su capataz en un iracundo arrebato. Ante el temor de ser capturado por la policía, decide ocultarse en la mansión de la familia Torres, en la que sirve su novia, Rosa (Martina García). Pero ella no lo sabe. Cinco años después de la estupenda y desolada “Crónicas”, el ecuatoriano Sebastián Cordero ─y en su origen reside el automático exotismo de su obra, en un país en el que el cine se produce con cuentagotas─ dirige “Rabia”, adaptación de la novela homónima de Sergio Bizzio que potencia el tono desasosegante de su anterior trabajo y ha despertado ya loas y alabanzas donde ha podido ser visionada. Entre otros laureles, ha sido elegida como Mejor Película en la última pasarela de nuestra industria.

Imposible thriller romántico, el film presenta un conflicto permanente entre sus protagonistas, una pareja separada tan sólo por unos metros físicos convertidos en un universo observados desde el desconocimiento de la muchacha, ajena al inquietante y atormentado voyeur que controla los movimientos de su amada y alrededores. A partir de ese abismo, abierto en un prólogo tan trepidante como chocante por el brusco descenso del ritmo de la historia tras su presentación, Cordero aprisiona al espectador en un claustrofóbico recorrido por la cotidianeidad de una familia acomodada en lo material y lo emocional, fría y distante en sus relaciones, aislada en su conciencia grupal. La cuestión de la inmigración es irrelevante, más allá de ser el condicionante social de la pareja principal, amantes recientes unidos por un amor tan sólido como profundamente sorprendente en su férrea fidelidad.

Inteligente, compleja, ambiciosa ─en exceso, permanece en el espectador la sensación de que algo se queda fuera en el tejido de la narración─, formalmente madura y potentemente interpretada, “Rabia” susurra desde el dolor que supura cada personaje, mansión incluida, en una advertencia constante de los peligros de la fragilidad, individual y colectiva, del ser humano. Milimétricamente ambientada desde un gran, turbador trabajo de Enrique Chediak, sostenida desde el comedimiento de la música de Lucio Godoy, la historia se desarrolla de manera impredecible, envuelta en un aura cargada de tensión a la espera de que el fantasmagórico habitante incierto ─fabuloso Gustavo Sánchez Parra─ dé rienda suelta a las emociones encontradas que fluyen en su interior. Otra buena noticia de un cineasta de excelencias tan sutiles como contundentes, hasta el momento poco prolífico ─lo que le hace aún más interesante─, ya adoptado por una industria cinematográfica, la española, que en el futuro tendrá mucho que agradecerle. Cordero tiene piel de lobo.
Calificación: 7/10
- Ficha completa de ”Rabia”
- Fotos de la película “Rabia”
- Tráiler de la película ”Rabia”
- Mejor Película en el Festival de Málaga
En las imágenes: Fotogramas de “Rabia” © 2009 Tequila Gang, Telecinco Cinema y Dynamo. Distribuida en España por Wanda Visión. Todos los derechos reservados.
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