Creo que no fueron pocos los que se quedaron un tanto asombrados al comprobar las recaudaciones de “American gangster”, filme de Ridley Scott que amasó unos magníficos 130 millones de dólares en los Estados Unidos y que también funcionó muy bien en el mercado internacional. Un año después nos llega “Red de mentiras”, el nuevo trabajo del citado realizador y una propuesta a priori más comercial que su predecesora; sin embargo, la realidad es que ha obtenido unas cifras paupérrimas en Norteamérica (de hecho, le costará llegar a los 40 millones, 30 menos que su presupuesto). La película se suma, pues, a toda una serie de títulos relacionados con la lucha contra el terrorismo que han sido recibidos con indiferencia por el espectador, más proclive a pasar un buen rato delante de la gran pantalla que a que le ofrezcan historias que ya le cuentan a todas horas por la televisión.
Basado en un libro de David Ignatius, el largometraje intenta camuflar su contenido político con mayor énfasis que en otras producciones de similares características, adquiriendo una mayor relevancia los elementos que habitualmente encontramos en cualquier thriller. Su protagonista es Roger Ferris, un agente de la CIA que se dedica a viajar por distintos países de Oriente Medio para de este modo llevar a cabo operaciones que puedan servir para neutralizar a peligrosos terroristas. Su superior es Ed Hoffman, quien desde su despacho o incluso desde su hogar toma decisiones que ponen en peligro la vida de su subordinado, ya que lo que en realidad le importa es alcanzar su objetivo, sea cual sea el precio que se tenga que pagar por ello. No es de extrañar que la confianza de Ferris con respecto a él se vaya minando según avanza el relato, llegando incluso a cuestionarse algunas de sus acciones.
“Red de mentiras” no es sólo una película que se ve con absoluta indiferencia y que no engancha al espectador, sino que además su mensaje resulta demasiado obvio, echándose en falta en el guión de William Monahan una mayor sutileza, una inteligencia que no se desprende de los diálogos o de los comportamientos de los principales personajes de la historia. Eso sí, lo que no se puede negar es que la cinta se beneficia del buen hacer de Ridley Scott, un director que gracias a su puesta en escena evita que el filme se convierta en una tediosa e incluso insufrible experiencia cinematográfica (a pesar de que la trama no posee la fuerza necesaria como para atraparnos, al menos el responsable de “Gladiator [El gladiador]“ evita que el ritmo sea excesivamente pausado y que caigamos en un indeseable estado letárgico).
Tan sólo hay instantes puntuales en los que uno mantiene su atención en la pantalla y, curiosamente, son aquéllos que en principio no parecen tener mucho que ver con el hilo central de la narración (es lo que sucede con Ferris y su relación con Aisha, sobresaliendo el pasaje en el que acude a comer a la casa de ella y conoce a su hermana y a sus sobrinos). Por supuesto, también merece destacarse la interpretación de Leonardo DiCaprio, quien a estas alturas ya no hace falta que nos demuestre sus cualidades como actor. Por contra, a Russell Crowe lo encuentro algo exagerado, si bien buena culpa de ello la tiene el personaje al que da vida. Por último, también resaltaría la labor de Mark Strong, quien cuenta con una buena oportunidad para consolidar su carrera gracias a “Sherlock Holmes”.
Calificación: 5/10
Calificación de la BSO: 5/10
En las imágenes: Escenas de “Red de mentiras” © 2008 Warner Bros. Pictures y Scott Free/De Line Pictures. Fotos por François Duhamel. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.
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A mi la película me gustó mucho. Trata el tema desde otro punto de vista y la actuación de Di Caprio (no es un actor de mi gusto) es muy sobresaliente. la trama y el juego de mentiras te mantienen enganchado todo el tiempo. Creo que por mucho que digan es mejor que Américan Gansters, sobre todo porque cuenta algo desde una óptica diferente, no es lo mismo. le doy un 7 de 10
Una de las mejores películas del año junto con The dark night. A mi no me ha provocado indiferencia, todo lo contrario. Es una película llena de ritmo, con un gran pulso narrativo propio de Scott, unas interpretaciones de lujo del trío protagonista con un Mark Strong sorprendente. Me ha encantado al igual que me encantó American Gangster. Viendo lo que hay ultimamente en la cartelera, pienso que debemos estar agradecidos por este tipo de films.
La película me ha gustado mucho, la interpretación de los actores es muy buena y sobre todo el personaje inquietante al servicio de el rey de Jordania (Mark Strong) está muy bien. En ningún caso me ha resultado tediosa. Ahora mismo no recuerdo ninguna otra película este año que me haya gustado más. Un saludo.
Sí, le sucede un poco como a “American gangster”, que parece irrepochable… hasta que te das cuenta de que no deja ninguna huella indeleble en tu memoria.
Un saludo!



























































