“Ricky” tiene todo el realismo sucio del honesto retrato social al tiempo que nos narra su cuento de hadas, en una variante en la que un niño alado supone antes la bendición de lo extraordinario que un ángel de connotaciones caprianas.
Cuento moral, fábula obrera, subversión disfrazada de menor comedia familiar. “Ricky” se permite todas las apariencias para engañar al espectador más desprevenido, pero bajo las capas esconde una notabilísima marca autoral que define a François Ozon. El juego de géneros está ahí, por supuesto, pero tanto o más importante en la gramática del cineasta francés es su trato exquisito de la elipsis (las fases en las que se resuelve la relación entre los dos protagonistas) para acotar un tiempo narrativo que tiene en cuenta la inteligencia de su público, o su pericia para escapar a anclajes estéticos y constantes visibles, demarcadoras de una identidad más o menos formal.

“Ricky” puede ser fácilmente confundida como un mero capricho del firmante, una obra menor que abandona todo viso de trascendencia en cuanto deja atrás su historia de amor obrero à la Ken Loach para adentrarse en los siempre inciertos terrenos del fantástico domesticado. Nada más lejos, Ozon utiliza la intromisión del elemento extraño, sobrenatural en el núcleo familiar para reforzar una tesis que ha venido forjando desde los primeros planos: la alteración constante de la ya desestructurada familia con la intromisión de nuevos sujetos en la ecuación emocional. La aparición de Paco (Sergi López) permite enfocar la atención en las reacciones de Lisa (Mélusine Mayance) ante la aparición de una candidata figura paterna; en Katie (Alexandra Lamy), dicha llegada supone una recelosa pero necesitada esperanza de compañía, revocación de la soledad delatada en el pasaje de la masturbación.

Ozon propone contrapuntos que elaboran un entretejido tan disimuladamente bello como desolador: frente a la dicha que trae el bebé volador a la recompuesta familia, permanece latente en la memoria el bofetón inicial de una madre suplicando ayuda a los servicios sociales; frente a la creíble indignación que fuerza el exilio de Paco y frente a la voluntad sincera de formar una familia, su escarceo sugerido fuera de casa y el posible interés por el aprovechamiento mediático del bebé. Los sutiles subtextos adquieren esa vida propia que acaba componiendo la virtud mayor de la película: “Ricky” tiene todo el realismo sucio del honesto retrato social al tiempo que nos narra su cuento de hadas, en una variante en la que un niño alado significa antes la bendición de lo extraordinario que un ángel de connotaciones caprianas. Y es, principalmente, esa intromisión del fantástico contemplada con sensibilidad desde un plano social-obrero, la que más subraya la pequeña (y seguramente desapercibida) delicia que supone la película de Ozon.
- Ficha completa de “Ricky”
- Fotos de “Ricky”
- Tráiler de “Ricky”
- Previa: El niño angelical de François Ozon, por J. Revert
- “Ricky” en el Festival de Berlín 2009
- Noticias relacionadas con la película y su equipo
En las imágenes: Fotogramas de “Ricky” – Copyright © 2009 Eurowide Film, Teodora Film, FOZ, BUF y France 2 Cinéma. Fotos por Jean Claude Moireau. Distribuida en España por Wanda Visión. Todos los derechos reservados.
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Para mí, “Ricky” es sencillamente un canto a la libertad humana desde el nacimiento.

























































