Gérard Jugnot escribe, dirige y protagoniza una comedia pobre, de baja estofa que busca autovalidarse como elogio de la tolerancia, pero a cuyo mensaje hace flaco favor con un humor rancio, tópico y estruendoso.
La sátira humanista muere cuando sustituye toda mesura del gag por la hipérbole más rancia, es decir, por los colores más chillones del humor. “Rosa y negro” se viste de esos colores y resulta inaudita por volver de nuevo a paupérrimos chistes de trazo gordo, a la sal gruesa sin ingenio mediador y a las locazas sin medias tintas que pueblan el escenario más adverso posible: el de la oscurantista España de la Inquisición, exacerbado hasta la anulación de la parodia.

Gérard Jugnot escribe, dirige y protagoniza esta comedia de baja estofa que busca autovalidarse desde el eslogan «Una comedia contra la intolerancia» que luce en su cartel promocional. O sea, que la buena intención que domina “Rosa y negro” es evidente, tanto que, paradójicamente, raya en los límites de lo intolerable. Lo facilón no se encuentra sólo en los “chistes de mariquitas” a los que la película se entrega inmisericordemente, sino en la aburridamente tópica configuración de sus personajes: desde el egoísta modisto que al final se erige como improbable héroe y defensor público de la transigencia al joven galán musulmán que encuentra el amor (políticamente correcto) con una de su casta, pasando por un villano cuyo fanatismo religioso y moral se corresponde, en realidad, a una represión interior de su lado más “rosa”.

Estruendosa, cargante, a destiempo e inútilmente burda y zafia (el episodio de la visita del rey a casa de Pic Saint Loup no aporta nada nuevo a la tradición escatológica), “Rosa y negro” hace un flaco favor a su mensaje del “vive como quieras” derrochando bastedad durante hora y media antes de (pretender) reivindicarse con un grandilocuente discurso humanista ante el mismísimo tribunal de la Inquisición. Pero lo cierto es que hay tan poca consistencia en ese speech tardío e increíble como saña o cacumen en la sarta de chistes a costa de la monarquía o el orden inquisidor (por no mencionar, a pie de calle, la intromisión de la broma taurina como gag alimentador de la imagen tópica de España). Más allá de su fracaso en estos menesteres, la cinta de Jugnot sí es efectiva proponiendo músicas divertidamente anacrónicas o un diseño de producción que enfrenta tonos pastel saturados con los oscuros de la parte hispalense. Hay, incluso, lugar para una salida de tiesto, una insólita gamberrada cargada de mala leche y gore que se agradece entre tanta poquedad e incorrección de medio pelo. Lástima que sólo sirva para salpicar el bagaje insuficiente de una comedia que ni siquiera llega a resultar disfrutablemente olvidable.
- Ficha completa de “Rosa y negro”
- Fotos de “Rosa y negro”
- Tráiler de “Rosa y negro”
- Previa: Una jaula de grillos en la España de la Inquisición, por J. Revert
- Previa: Cine de colorines, por M. Márquez
En las imágenes: Fotogramas de “Rosa y negro” – Copyright © 2009 Flamenco Films, Les Films Manuel Munz, Novo Arturo Films, France 2 Cinéma, France 3 Cinéma y EuropaCorp. Distribuida en España por Alta Classics. Todos los derechos reservados.
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