“Shame” explora la adicción con sobriedad, inteligencia y un portentoso Michael Fassbender. A través de planos secuencia, Steve McQueen estudia a un personaje prisionero de su cuerpo, en un trabajo que sólo al final peca de exceso dramático.
En “El Casanova de Fellini” (Federico Fellini, 1976), el cineasta italiano utilizaba la metáfora de un pájaro mecánico para apuntalar su versión del personaje: el célebre amante veneciano entonces interpretado por Donald Sutherland era descrito como un hombre condenado a una seducción automática, el acto sexual repetido hasta la oxidación sin posibilidad de reinvención en una Venecia fantasmal y de cartón-piedra. En los primeros minutos de “Shame” (ver tráiler y escenas), asistimos a la rutina de un adicto al sexo día tras día, mientras el tema que Harry Escott le dedica en la banda sonora activa de nuevo esa sensación de hastío que acompaña a la repetición, a los primeros apuntes de un hombre preso de una sexualidad incontrolada que es capaz, en un juego de infidelidad entre miradas, de pasar en pocos minutos de la atracción a la insistencia casi acosadora.

Explicaba Steve McQueen, director de “Shame”, en una entrevista, que su película establecía una relación con su primer trabajo, la espléndida “Hunger” (2008): si en aquella Michael Fassbender era un recluso del IRA que utilizaba la huelga de hambre y por tanto, sus propios límites físicos como arma política con la que trascender las paredes de su celda, aquí el mismo Fassbender —brillante, medido en el catálogo de desequilibrios, resistencias y excesos del adicto— interpreta a un personaje atrapado en la prisión de su cuerpo. El feliz díptico propone, pues, al todavía incipiente cine de McQueen como una exploración inteligente de la anatomía y su diálogo con el espacio, aquí dominado por el vacío y los escenarios diáfanos, el lienzo —o la sábana— en blanco como sinónimo del deseo anulado y la mirada viciada. Los largos planos secuencia en los que el realizador tanto filma la silenciosa andadura de su protagonista como el diálogo incómodo de una cita no son sino eso, muestras de una gramática en la que el plano sostenido nos permite ser espectadores de los sentimientos en transformación de esos cuerpos que desfilan a salvo de un enfoque moral de parte de la narrativa, pero no de la de un mundo que les obliga a transitar entre la desesperación, la impotencia y, finalmente, la vergüenza.

En un momento clave de la historia, el primer conato de sexo entre Brandon (Fassbender) y una compañera de trabajo que representa la redención en la forma del compromiso sentimental, revela la incapacidad emocional del primero mediante las diferentes e irreconciliables velocidades del coito. La impecable escena —de nuevo sin corte, sin posibilidad al montaje— sintetiza como ninguna otra el sentido de la obra e ilustra el ejemplar tratamiento del tema de parte de una película que, en su último y menos consistente tramo, prefiere sustituir la sobria soledad del adicto por el exceso dramático del corredor de fondo de la adicción.
- Ficha de “Shame”
- Cartel de “Shame”
- Imágenes de “Shame”
- Tráiler de “Shame”
- Escenas de “Shame”
- Crítica (8/10) de “Shame”, por José Arce
- Crítica (8/10) de “Shame”, por Miguel A. Delgado
- Previa del estreno en cines de “Shame”, por Jordi Revert
- Noticias relacionadas con la película y su equipo
En las imágenes: Fotogramas de “Shame”, película distribuida en España por Alta Classics © 2011 See Saw Films, Film4 y UK Film Council. Todos los derechos reservados.
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excelente film !!! lo recomiendo a todos, atrapante, emocinante, se pasa la peli en un abrir y cerrar de pajas, digo, de ojos, caliente, emocionante, adictiva, para verla una y otra vez, no veo el momento que salga shame 2, llena de detalles y realidades filosoficas que trasienden el saber humano, para no perdersela, y debatir en familia, candidata segura para el oscar
“Prefiere sustituir la sobria soledad del adicto por el exceso dramático del corredor de fondo de la adicción” lol. Por cierto, buena peli.
Esta muy bien lo que dices Monzo451, pero en mi opinión, una película debe provocar algún tipo de emoción, de reacción en el espectador, ni que sea negativa…No el caso de este film, uno sale del cine igual que entró y con la sensación de haber perdido el tiempo y el dinero. Claro que esa es mi opinión, no voy a exponer la opinión de otros…En cuanto a que haya solo cuatro maneras de vivir el sexo me parece arriesgado decirlo, yo diría que hay tantas maneras como personas hay en el mundo, lo que sucede es que al mundo, la sociedad, le interesa tenerlo todo contado y bien etiquetado. En cuanto a la opción sexual del protagonista solo me choca que haya de ir pelandosala por lo lavabos con la cantidad de oportunidades que le salen, pero claro, por eso es una adicción, mas que sexual emocional diría yo y es ahí donde la película falla también, en el no explicar porque ha llegado el protagonista a ese callejón sin salida.
Saludos.
Me ha encantado el comentario de Monzo451. Subscribo la perspicacia con la cual analizas la cinta.
Ni se trata, tampoco, solo de Vergüenza. Están las prisiones o encerramientos que nosotros mismos nos creamos.
Saludos.
Quedarse simplemente en ‘adicción al sexo’ ‘folleteo’ y ‘desnudos’ creo que no es ni entender el título.
Se supone que hay cuatro maneras de vivir la sexualidad o el sexo en la película, y es la que se supone más inofensiva (matarse a pajas con porno o pagando putas o sexo con cualquiera) para los demás, es la única de la que tengamos que sentir vergüenza.
El jefe está casado y tiene un hijo, pero aún siendo infiel no se ha de arrepentir ni estar avergonzado (aún acostándose con la hermana de su amigo en su cama) es el ‘solitario’ al que le da vergüenza ajena y por eso se va a correr por la ciudad (no busca ni sexo esa noche).
La secretaria busca una relación estable, la defiende y se sorprende de que él no la busque y que crea que es inútil la ‘pareja’ (ella está divorciada, por lo cual fracasa su teoría y buelve a ser coherente él).
La hermana, es muy parecida a él, pero sin control ni tenerlo claro, de ahí que tenga serios problemas de autoestima, no todos pueden hacerlo ni ser así.
Y a todo eso se le ha de sumar que él es irlandés, por lo cual se supone católico y con el concepto ‘pecado’ tatuado desde su nacimiento (como todos los católicos)
Y todo esto sumado con una atmósfera, foto, dirección y montaje perfectos hacen una película excepcional.
P.D.–> Algo falla cuando nos sorprende que un soltero tenga porno en su disco duro y no critiquemos ni nos llame la atención una persona casada que sea infiel.
Creo no equivocarme si digo que la película es mas fría que la reciente “Infierno blanco”.
Por muchas escenas de sexo que salgan, por muchos desnudos, por mucho folleteo, la película resulta ser bastante plana e insípida y la mera representación de lo que es una adicción al sexo no da para hacer la película aceptable. Eso si, estéticamente es impecable y eso con ser una ventaja, no deja de jugar en contra de la película, Toda esa música clásica en determinados momentos raya lo ridículo y convierte las acciones sexuales en una especie de ballet sin sentido.
Los actores poco pueden hacer delante de un guion y una puesta en escena tan floja…
Película obviable que no aporta ninguna emoción, ni positiva ni negativa.
Saludos.
PELICULA SHAME. . Steve McQueen
Se trata de escuchar con los ojos las Goldberg Variationts y dejarse penetrar por la culpa del otro, la venganza de sí mismo, y la vergüenza como retrato del autorretrato.
McQueen dirige con inteligencia la adicción al drama, la elegancia visual y la presencia sublime de Bach, muestran un New York intemporal y más universal si cabe, la ciudad donde colisionan las soledades de Brandon y su hermana Sissy, ambos atrapados en la desesperación, en el aislamiento como discapacidad y en el sexo kamikaze.
El confortable apartamento de agonía monoparental, y el trabajo monótono del protagonista interpretado por Fassbender, son sus frágiles argumentos frente a la situación inestable y errante de Sissy.
Brando corre por las calles, y se corre entre las nalgas y en los antros del sexo para huir de su angustia, del compromiso emocional y de su afectividad plana, y es el verbo correr en una y otra situación, sinónimo de explosión suicida.
Los dos hermanos comparten su autodestrucción y se reprochan la realidad en una llamada de auxilio infructuosa que solamente consigue unirlos en situación límite. Es necesario tocar fondo, eyacular y morirse para romper el control de la nada sobre la existencia.
La voz dramática y melancólica de Sussy interpretando New York, New York I wanna wake up in a city That doesn’t sleep, lejos de alcanzar las notas altas de Sinatra, causa efecto de tristeza balsámica en Brandon, y cierta burla en su jefe que es en la película quien practica el sexo infiel, sin complejo de culpabilidad, vergüenza ni angustia.
Las cicatrices en sus brazos de los fracasos suicidas, las cicatrices internas en la comunicación afectiva y un cierto viaje rumbo al imperio de los sentidos que a mi personalmente que me gusta arriesgarme opinando, me hizo recordar la película franco-japonesa de Nagisa Oshima, cuya traducción literal : “Corrida de amor”, subtitula las escenas de Brandon por las calles de la gran ciudad.
(Dedicada este breve análisis, con mucho cariño a Susana que me acompañó a ver la película, a Belén Vidal que me la recomendó y a Juanjo Bueno que sé que le gustó .
Rita Más Ybañez (cine para ver y no ver desde el gallinero) A Coruña. 27/2/2012
























































