El conjunto no llega a emocionar verdaderamente al espectador, quizá por la previsibilidad de algunos giros de guión. “Sin nombre” aúna thriller y cine social en una propuesta a caballo entre la comercialidad y lo alternativo.
Parecería que el cine independiente norteamericano tiene una especial querencia por las historias de los inmigrantes que pretenden llegar a su territorio. Algo, en el fondo, nada extraño si tenemos en cuenta que se trata de un tema que las producciones de primera línea suelen obviar. Sin embargo, uno está acostumbrado a ver cintas rodadas con más voluntad que medios en las que, además, el género documental se convierte en estrella. Por eso, lo primero que sorprende en una producción como “Sin nombre” es su empaque formal, en el que muchos detalles están cuidados (de la fotografía a la banda sonora, incluyendo unos retoques digitales nombrados en los títulos de crédito pero de discreta presencia en la pantalla), alejándose de los terrenos de los voluntariosos amateurs que suelen poblar festivales como el de Sundance, donde la película que nos ocupa se alzó con dos premios, los correspondientes a la dirección y la fotografía.
“Sin nombre”, como desde el principio cabe suponer, se detiene en la desastrosa huida de varios personajes, sobre todo la de una accidental pareja, hacia el paraíso estadounidense. Y la parte del león del viaje se la lleva un tren repleto de inmigrantes que llenan sus techos y recovecos. Un viaje que, para uno de los protagonistas (un joven miembro de una Mara que se ve obligado a huir tras cometer un crimen que le condena a ojos de sus compañeros de pandilla) arranca en el sur de México, en el estado de Chiapas, pero que para el resto (la chica y su padre, que intenta volver a Estados Unidos, donde ha formado otra familia tras haber sido deportado junto a su tío y su hermano) arranca más al sur, en Honduras, lo que les convierte en doblemente extraños: no sólo serán inmigrantes ilegales al llegar al paraíso prometido, sino que también lo serán en México, el país que atraviesan para conseguir su sueño.
Resultaría extremadamente fácil, y también un riesgo a evitar, dejar que nuestra opinión sobre la película se dejase guiar por las evidentes buenas intenciones que la rigen: la denuncia de una situación que causa cada año la muerte y explotación de muchas personas que tan sólo tuvieron la mala suerte de nacer en el lugar equivocado. Y sin embargo, desde el punto cinematográfico, eso no es suficiente, y lo que tendríamos que preguntarnos es si, como obra cinematográfica, “Sin nombre” funciona. La respuesta es sí, sobre todo sacando el máximo partido a sus mejores bazas (las interpretaciones, especialmente del pandillero interpretado por Edgar Flores o del auténtico diablo de la función, el jefe de la Mara Lil’Mago encarnado por Tenoch Huerta Mejía), al esquema de thriller combinado con la denuncia social o la utilización de unos escenarios naturales que oscilan entre la dureza o la insalubridad (la estación donde comienza el viaje) y el contraste con unos paisajes de una extrema belleza, que ponen aún más de relieve lo extremo de lo narrado. Y sin embargo, el conjunto no llega a emocionar verdaderamente al espectador, quizá porque muchos de los giros de guión son esperados desde el primer momento, o porque tenemos la sensación de presenciar una historia de la que sabemos su final casi desde el primer minuto. Pero eso no debería ser suficiente para restar méritos a una propuesta empeñada en mantener un alto nivel de calidad, sin escudarse en su interés social y de denuncia para alejarse del espectador. Pero quizá ese cruce entre la comercialidad y lo alternativo termine derivando en un imposible punto medio que impida que la película definitivamente triunfe. Algo que, me temo, terminará pasándole factura en su paso por nuestra cartelera.
- Ficha de “Sin nombre”
- Fotos de “Sin nombre” (18)
- Tráiler de “Sin nombre”
- Clip exclusivo de “Sin nombre”
- Previa: Éxodo y thriller, por J. Revert
- Crítica (8/10): La tierra prometida, por J. Arce
- Videocartelera de la semana de su estreno
En las imágenes: Escenas de “Sin nombre” – Copyright © 2009 Focus Features, Primary Productions y Canana. Fotos por Eniac Martinez. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.
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Pues a mi me ha gustado mucho. Es tan natural que casi parece un documental. La musica estupenda. Una pelicula muy profunda. A mi no me ha parecido predecible.


























































