Si ha habido un desastre reciente en la producción del cine español ese ha sido “Alatriste”. Y no por su taquilla, sino por el decepcionante resultado obtenido al aunar elementos en principio tan atractivos como un personaje con garra y legión de seguidores, una estrella norteamericana al frente del reparto y un presupuesto como los que apenas se ven en nuestra cinematografía. Aunque, si de decepciones hablamos, quizá habría que destacar la que supuso que Agustín Díaz Yanes, un guionista reconocido, que había debutado como director con una cinta tan interesante como “Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto”, fuese capaz de fracasar estrepitosamente a la hora de construir un relato que se movía entre el alcantarillado y los grandes salones de la decadente España imperial.
Quizá por eso, y movido por la necesidad de pisar de nuevo terrenos ya conocidos, ha decidido, en “Sólo quiero caminar”, regresar al ambiente y los personajes de su ópera prima, incluida una Victoria Abril que aquí vuelve a vestirse de Gloria Duque y a intentar sobrevivir como ladrona, estafadora, prostituta… lo que haga falta en el submundo de la delincuencia organizada española y latinoamericana. Algo en lo que la acompañarán sus hermanas, en lo que puede llamarse el póquer de lujo de los repartos femeninos españoles: Ariadna Gil, Pilar López de Ayala y Elena Anaya. Juntas se verán involucradas en una operación para robar y acabar con un poderoso capo mexicano (José María Yazpik), que ha incurrido en el grave error de casarse con una de ellas sólo para maltratarla hasta el extremo.
Lo que más sorprende es que la propuesta la firme el mismo cineasta que un día dirigiera “Alatriste”. Sorprendente, sobre todo, porque todo lo que era torpeza en aquella, aquí se torna caligrafía cinematográfica que nos regala secuencias soberbiamente planificadas y llevadas a cabo con abundancia de movimientos de cámara, planos secuencia, picados y multitud de recursos en los que el estilo, sin comerse al contenido, enmarca con elegancia la narración de los hechos. Unos elementos que sirven para levantar unos personajes que, de otra manera, correrían el peligro de deslizarse peligrosamente hacia el tópico (como les ocurre a los de Ariadna Gil y Diego Luna), y que aquí respiran y se mueven con soltura ofreciendo interpretaciones muy por encima de lo que les habíamos visto últimamente.
De hecho, Díaz Yanes consigue lo que a priori parecería imposible: que nos creamos que Ariadna Gil pueda ser una mujer implacable, capaz de disparar un arma con la misma facilidad que maneja un soplete, y que sea capaz de meterse en un rol tan tradicionalmente masculino, que hasta recurre a contratar puntualmente gigolos para satisfacer sus necesidades sexuales. O que Diego Luna, con ese aspecto aniñado que podría ser hándicap en un papel como este, pueda ser un creíble lugarteniente del jefe mafioso, un asesino frío y calculador que mata sin rodeos y de manera eficiente, un matarife con código ético propio. Así, la película logra transmitir la suficiente sensación de verdad, por más que haya varios pasajes en los que todo parece demasiado forzado para conseguir uno de esos momentos cinematográficos que aspiran a perdurar en el tiempo. Algunas veces los consigue y otras no, pero aun así “Sólo quiero caminar” es una agradable novedad en nuestra cartelera y una sorpresa a tener en cuenta en el actual panorama del cine español.
Calificación: 6/10
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En las imágenes: Fotogramas de “Sólo quiero caminar” – Copyright © 2008 Boomerang Cine, Antena 3 Films y Canana. Distribuida en España por Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados.
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