“Soul Kitchen” es una comedia ligera, a menudo poco sutil y muy dependiente de sus personajes que, no obstante, no olvida el trasfondo y preocupaciones sociales de Fatih Akin. Su falta de pretensiones y su banda sonora, sus mejores bazas.
El paso a la comedia de Fatih Akin no olvida sus preocupaciones y temáticas sociales, sino que las reformula en cuanto a tono y género. “Soul Kitchen” habla, con conocimiento de causa y aun bajo su carcasa de comedia culinaria, de mestizaje cultural y las dificultades de reunificación de una nación. La familia que conforma el dueño del restaurante que bautiza la película y sus empleados, es una disfuncional (como las mejores familias en el cine) y migratoria, no tan consciente de las barreras sociales y de integración como lo somos nosotros, como Akin pretende que lo seamos mientras nos reímos a costa de ellas y con sus víctimas.

“Soul Kitchen” goza de un mood contagioso, de una condición de comedia ligera no obstante necesitada, en su engranaje, de ese trasfondo social que propicia desventuras y peripecias de un puñado de tipos de la clase media-baja alemana: el malhadado dueño de un restaurante, su hermano parásito y trapichero, una camarera arisca y okupa, un cocinero tarado y genial. Todos ellos suponen los cimientos de una comedia altamente dependiente de sus personajes, construida a partir de estos y sus trompicones existenciales. Si su protagonista Zinos (Adam Bousdoukos) se corresponde al tipo de personaje central vejado hasta lo inhumano antes de obtener (cara) su felicidad, su hermano Illias (Moritz Bleibtreu) es igual al caradura patológico pero de buen corazón, aquí caricaturizado bajo las facciones de Bleibtreu. Akin subraya, enfatiza a toda costa la comedia derivada de sus comportamientos, a menudo descabellados, y obtiene resultados desiguales: “Soul Kitchen” resulta una comedia antes escandalosa que hilarante, antes derivada en gags forzados (la escena de sexo por webcam, la del entierro) que en humor sutil e inteligentemente manufacturado.

El cómputo final es, en cualquier caso, de lo más saludable. Una comedia ligera que encuentra, precisamente, en su falta de pretensiones, su mejor baza para ganarse a un público que probablemente ya conoce la historia y sus derroteros. Si no hay sutileza, sí hay afabilidad y consciencia patria al fondo; si hay ligereza es a través de un vehículo silenciosamente reivindicativo y ameno. Se echa de menos una mayor extensión de la demencia alcanzada en la escena de la fiesta, en las imágenes grabadas a golpe de ojo de pez y soul refrescante. Pero la aislada genialidad de la secuencia no impide el disfrute globalmente pasajero, musicalmente colosal (culminante en unos créditos finales imprescindibles) que puede ejercer perfectamente como cocina (visual) para el alma.
- Ficha completa de “Soul Kitchen”
- Fotos de “Soul Kitchen”
- Tráiler de “Soul Kitchen”
- Clips de “Soul Kitchen”
- Previa: La cocina del alma, por J. Revert
- Noticias relacionadas con la película y su equipo
En las imágenes: Fotograma de “Soul Kitchen” – Copyright © 2009 Corazón International, Pyramide Productions, NDR y Dorje Film. Distribuida en España por Golem. Todos los derechos reservados.
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Esta película me ha gustado. De alguna manera conecta con el que la ve de forma directa y dentro de que, por supuesto, no es una superproduccion, comple con su mision, la de divertir, sorprender en ocasiones y llevarte por medio de unas y otras escenas a disfrutarla, simple y llanamente, no hay que buscar mas datos, eso queda para los críticos de cine para encasillarla a su manera.
El mejor crítico es el que la ve, y a mí me ha divertido.
Pues a mí me pareció mala, mala, mala. Sin estructura, sin ritmo, con personajes planísimos (sólo se salva el cocinero), tópicos por doquier (los dos enamoramientos son especialmente hirientes) y con un tono muy poco conseguido.
No hay que confundir ligereza con vacuidad ni frescura con tontería… Una estafa.
Comedia que destaca por su buena música y su humor de sal gruesa, con personajes básicos y un guión aceptable con bastante ritmo.
Con sencillez y ritmo el director nos lleva a traves de las peripecias de unos personajes urbanos, multiculturales, de vida nada cartesiana, para llegar a un final también sencillo, pero con cierta gracia. El retrato social nos muestra una sociedad actual donde casi todo funciona a trompicones y donde el azar se erige en juez y parte de todos los escenarios, donde los actores son presa de sus propias pasiones y decisiones consiguientes.
El peso de la obra recae sobre los actores, que trasladan, con óptimos resultados, unos personajes bien dibujados, tridimensionales y poco ortodoxos, muy alejados de la sofisticación almibarada tan en boga hoy en día.
El principal defecto del film es la sobrecarga de las situaciones cómicas, a ratos demasiado obvias, demasiado irreverentes en otras y si, dando en la diana en algunos casos.
Por último y mas importante, su música, que salpica toda la película, convirtiéndose en algunas escenas en parte central de la acción.
saludos
Esta crítica no tiene nada que ver con la película…. el primer párrafo son palabras farragosas que hay que leer una segunda vez para poder entender.
El comentario sobre la reunificación alemana sobra, ni la película está basada en ese hecho, ni sus personajes. Lo primero, porque está grabado en Hamburgo (perteneció al oeste, no al lado comunista) y segundo porque no refleja esas “dificultades de la reunificación” como dice el crítico.
Sobre el episodio de la cámara web, que se analiza aquí como forzado… discrepo un poco, cualquiera que haya estado lejos de su ser querido y se haya comunicado vía skype, le ha pasado algo parecido alguna vez. Pero sí la escena del entierro es forzada.
La opinión sobre la escena de la fiesta y la “demencia alcanzada” bueno, mejor no decir nada. Es normal que el público pida más, incluso los críticos, aunque estos ya estén más que acostumbrados a cualquier tipo de género en el cine… pero poner más minutos sobre ello sería desviar el tema. El protagonista no es el local, sino el chico griego, el dueño.
Fatih Akin, en esta película, ha vuelto a reflejar su amor por la cosmopolita ciudad de Hamburgo mostrando la vida en barrios de gente obrera.
El protagonista, un chico de descendencia griega, trabajador y dueño de su propio negocio en una zona desolada de la ciudad, tiene problemas para llegar a fin de mes, pagar su propio seguro médico y los impuestos del local.
Las personas que lo acompañan no le hacen la vida más fácil: un hermano recién salido de la cárcel, una novia que se va a trabajar a Shanghai a la que decide seguir y un personal en su local lejos de ser amable.
Todo ello con el típico tono de humor negro que el director suele sacar de la desgracia de sus personajes.
Puntuación 8,5 /(sobre) 10
Sin ánimos de ofender, pero sí de hacer justicia para una película que merece más de un 6.
Saludos cordiales,
Carmen Cremades

























































