“Splice: Experimento mortal” es una cinta independiente que confirma a Vincenzo Natali en su registro de serie B. Una película entretenida que podría haber dado mucho más de sí.
Con Vincenzo Natali, uno tiene la sensación de encontrarse frente a uno de esos autores de serie B que tanto han hecho por el género fantástico. Existe, por supuesto, la primera división, esa en la que juegan los que han venido a convertirse en primeros espadas: Christopher Nolan, Darren Aronofsky o M. Night Shyamalan. Con “Cube” (1997) parecía que Natali irrumpía en el panorama cinematográfico con una propuesta tan rompedora y arriesgada como la de los citados, pero algo pasó después, y el resto de sus propuestas, siempre interesantes, prefirieron rondar sin complejos el terreno marcado por esas pequeñas películas que antaño se devoraban en sesiones continuas y dobles.

Una tendencia que, desde luego, no cambia con esta “Splice: Experimento mortal”, algo que termina siendo ambivalente: por un lado, la beneficia al situarla en unas coordenadas bien conocidas por el espectador, que se encuentra con un escenario mil veces concurrido, el de Frankenstein y sus seguidores, empeñados en desafiar a la divinidad creando vida artificial y afrontando sus consecuencias. Y por otro, la perjudica por primar en exceso, sobre todo en su parte final, una cierta dosis de espectacularidad y morbo gratuito que casan mal con los momentos más sutiles, como la primera mitad, en la que las referencias a otras cintas no molestan para disfrutar un espectáculo concebido con una enorme maestría para enganchar al espectador.

Con unos efectos especiales más que efectivos (algo especialmente meritorio si se tiene en cuenta que es una cinta creada en el ámbito del cine independiente, por más que el avispado Joel Silver le echara luego el ojo), una Delphine Chaneác moviéndose como pez en el agua (nunca mejor dicho) en el registro de la criatura adulta, despertando una perturbadora mezcla entre el atractivo y la repulsión, y con una pareja protagonista, Adrien Brody y Sarah Polley, con especial tendencia a dejarse ver por este tipo de cintas, “Splice: Experimento mortal” termina siendo un título más a engrosar la nómina de películas que podían haber sido mucho más, pero que se tienen que contentar con haber logrado un discreto y meritorio nivel de entretenimiento.

Puede parecer poco, pero desde luego no lo es, tal y como anda la cartelera. El buen aficionado no dejará de valorar las secuencias de alumbramiento, los guiños a cintas señeras como “Alien: el octavo pasajero” (Ridley Scott, 1979) o un momento tan gloriosamente lleno de mala uva como la demostración, ante los accionistas de la multinacional farmacéutica que financia los experimentos, de las “virtudes” de las dos informes criaturas creadas artificialmente con la esperanza de logar ingentes beneficios. Una argamasa que inevitablemente trae consigo un aroma clásico, por más que se rodee de parafernalia ultratecnológica y jerga de la ingeniería genética (aunque hay que reconocer que ese superútero de goma tiene un aire retro). Pero uno no deja de tener la sensación de que Vincenzo Natali sigue siendo una promesa, por más que hayan pasado trece años desde su ruidosa irrupción en el género, y que la gran obra de la que es capaz aún está por llegar. Eso sí, en el lado positivo hay que anotar que, con esta película, demuestra que está vivo y con ganas de afrontar proyectos de futuro tan incierto como este; y cuando hay otros que han decidido rendir las armas y entregarse a lo fácil, no deja de ser una actitud llena de valentía. Esperemos que la recompensa que merece no ande demasiado lejos.
- Ficha completa de “Splice: Experimento mortal”
- Fotos de “Splice: Experimento mortal”
- Tráiler de “Splice: Experimento mortal”
- Crítica (4/10): Jugando a ser Dios, por J. Arce
- Previa: Aberración letal, por J. Revert
- Noticias relacionadas con la película y su equipo
En las imágenes: Escenas de “Splice: Experimento mortal” – Copyright © 2009 Gaumont y Copperheart Entertainment. Distribuida en España por Vértice Cine. Todos los derechos reservados.
|
|
|
AVISO: Su publicación no es inmediata, los comentarios están sujetos a moderación. La opinión de cada comentarista es personal y no tiene por qué coincidir necesariamente con la de los responsables de esta web.
La película no esta exenta de cierta frescura, sobre todo en el acierto del los efectos y tratamiento de “la criatura”, toda la parte de los científicos y la parafernalia científica esta bastante sobadilla. Pero donde sobresale la película es en.., ¿como lo ha dicho el critico?: “..despertando una perturbadora mezcla entre el atractivo y la repulsión…”, entre lo tierno y espeluznante, una sensación ambigua y molesta. Por otro lado una de las conclusiones es que la bestia es mas humana que los mismos humanos o que los humanos somos mas crueles que los animales, indudablemente.
Película para ver en una tarde/noche de verano sentados a la fresca de un cine al aire libre o en una sala con refrigeración moderada.
Saludos.

























































