Herzog reinterpreta el original de Ferrara manteniéndose fiel a las constantes de su universo, con un protagonista desquiciado, que se mueve por los días impulsado por una obsesión que borra las diferencias entre cordura y locura.
Después de que lo último en llegar a nuestras pantallas fuesen sus extraordinarios documentales (“Grizzly man” y “Encuentros en el fin del mundo”), una película de ficción del único Werner Herzog logra abrirse hueco entre nosotros, aunque cabe suponer que el mérito no le corresponde a él, sino a las caras conocidas de Hollywood (el asiduo a los pelucones Nicolas Cage y la sexy Eva Mendes) que encabezan el cartel. Pero sería un error establecer una línea clara que separe su obra en esas dos corrientes: Herzog mantiene una unidad que engloba todo su trabajo, y su revisitación del tema que ya abordara Abel Ferrara en el primer “Teniente corrupto” no podía ser menos.

Polémicas aparte entre los dos creadores, lo cierto es que Herzog ha sabido llevar la historia a su terreno, manteniendo las constantes que están presentes en todos sus títulos, y que incluso logra encontrar en su obra documental cuando se adentra en terrenos tan inhóspitos como la despoblada Antártida: un protagonista desquiciado, que se mueve por los días impulsado por una obsesión que borra cualquier diferencia entre cordura y locura (en este caso, un policía de homicidios que aparentemente investiga un crimen múltiple en la Nueva Orleans post-Katrina, pero que en realidad sólo vive para satisfacer sus compulsivas necesidades de droga y sexo); un entorno en el que la naturaleza amenaza con borrar cualquier presencia humana (impone esa ciudad constantemente al borde del diluvio, que parece mantenerse en una existencia precaria, oscura, con el cielo permanentemente encapotado y los cocodrilos acechando en cuanto uno se aleja tres pasos de una transitada carretera); y el mensaje de que lo único que importa es el juego de poder, y que el mal puede esconderse incluso en los más respetados de los hombres, incluso en los que acumulan ascensos por su supuesta justicia a la hora de desempeñar su labor.

“Teniente corrupto” es puro Herzog, sí. Incluso en sus momentos alucinatorios, con especial mención de las bestias que sólo el personaje de Nicolas Cage puede ver, y que el director filma cámara digital en mano, o de una escena tan digna del recuerdo como la del alma del recién asesinado bailando breakdance hasta que una nueva bala la sepulta de manera definitiva en el infierno. Ante ello, ¿qué importa que Cage vuelva a estar sobreactuado, si al fin y al cabo ese ha sido el rasgo distintivo de la mayor parte de los particulares antihéroes herzogianos? ¿O que la apariencia de policíaco sea tan sólo una excusa, un disfraz para colar el mensaje nihilista del director, porque en realidad la investigación del crimen importa más bien poco, y los enrevesados problemas en los que se ve involucrado el protagonista terminan resolviéndose como por casualidad?

No, el teniente corrupto que no duda en atravesar la ciudad para abordar a una pareja y abusar de la chica mientras les roba, o de quedarse con parte de los decomisos de droga, o de mantener una fachada de preocupación por su novia prostituta o su padre en vías de rehabilitación, no puede desaparecer, porque si lo hace alguien tomará su lugar. Eso nos viene a decir Herzog, y así será por siempre, hasta que esa corrupción que en realidad anida en el alma de los hombres termine provocando su propia perdición y la naturaleza se vea obligada a volver a poner las cosas en su sitio. Como ven, nada nuevo en el universo herzogiano; no es de extrañar que Abel Ferrara se haya puesto de uñas con lo que ha hecho con el suyo personal pero, ¿qué quieren?… para los que nos sigue fascinando este loco alemán, ver este nuevo “Teniente corrupto” nos supone todo un festín.
- Ficha completa de “Teniente corrupto”
- Fotos de “Teniente corrupto”
- Tráiler de “Teniente corrupto”
- Crítica (5/10): Herzog y Cage, alucinados, por J. Arce
- Crítica (6/10): El sueño alucinógeno de los peces y de un policía, por J.R. Chico
- Previa: Herzog y Cage, imprevisibles, por J. Revert
- Noticias relacionadas con la película y su equipo
En las imágenes: Escenas de “Teniente corrupto” – Copyright © 2009 Millenium Films, Nu Image Films, Edwards R. Pressman Film, Polsky Films, Saturn Films y Osiris Productions. Distribuida en España por Wide Pictures y Aurum. Todos los derechos reservados.
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Miquel, tarantelo,
coincido con vosotros en que el gran problema de la cinta es que se queda en tierra de nadie… aunque el problema, todo hay que decirlo, será de la distribuidora y las productoras, porque algo me dice que a Herzog eso no le quitará el sueño.
Además, si hay algo que me gusta de él es su particular sentido del humor, eso que tarantelo resume como “mala uva”. Aunque echo de menos su voz en off con ese imposible acento alemán, algo que termina de convertir sus documentales en una experiencia única…
Un saludo y gracias a los dos!
Aunque no comparto contigo lo de que el filme de Herzog sea una “revisitación” de la cinta de Abel Ferrara -creencia común, la del dichoso “remake”, que sigue alimentándose-, sí me ha gustado como has atacado la crítica.
La película, y la concepción holística de Herzog en el corpus de su producción, se acerca mucho a lo que has argumentado. De forma clara, bastante precisa y sin embudos de salón…(si delira, porque lo ha de hacer, el argumento del filme, no ha de hacerlo su posterior comentarista)
Aunque tal vez, más que maldad, Herzog nos muestra, como si de un “documental” se tratara, la naturaleza; la naturaleza humana para ser exactos. Sin valoraciones ni prejuicios, sin moralinas ni conclusiones. La reflexión es compleja pero también es simple.
En las antípodas de Rousseau, Herzog viene a decir: “El hombre es Malo por Naturaleza”, y como tal hay que asumirlo. Muchos redaños, y poca popularidad, hay ahí.
El, últimamente, vapuleado Nicolas Cage no sobreactúa en este caso, a no ser que la coincidencia de tendencias, y manías, con la del personaje que intepreta se consideren de ese modo. Cage, aquí, está ideal, le pese a quien le pese. Un papel que le va que ni pintado.
Comparto tus opiniones y, cosas de las coincidencias en ciertos gustos, tu valoración final.
Y sí, de acuerdo con el comentario de tarantelo, es una película “difícil”, que no se ubica en ninguna parte (entre Avatar y la Cinta Blanca) para las recompensas Comerciales o reconocimientos de Autor que suele otorgar el espectador tipo o el crítico de Festival.
Felicidades por tu crítica, de mi parte. También, ahora, papel difícil y a contracorriente.
Un saludo.
Hombre, no sé si tanto como un festín, pero sí es reivindicable como película completamente aparte de la de Ferrara. Aunque es verdad que creo que en general al público no le está gustando. No es una película fácil, ni mucho menos. A mi me ha molado la carga de mala uva y lo pesimista que es bajo su aparente “tontorronería” alucinatoria. Además, tiene usted razón, y soy de la opinión de que me gusta el Cage pasado de vueltas de ‘Leaving Las Vegas’, ‘Snake Eyes’ o esta misma. Me cabe la duda de su actúa o es el mismo, pero me divierte verle en pantalla. En ésta me pase un buen descojone viéndole andar herniao toda la película con ese rictus de mala hostia.

























































