“The box” toma del relato Richard Matheson su premisa y una moralidad que extiende. Richard Kelly sigue siendo un creador con voz propia dentro del fantástico. Una voz, eso sí, a menudo desmesurada.
Publicado en la revista Playboy en 1970, el relato breve de Richard Matheson ofrecía una fugaz pero contundente moraleja sobre la incomunicación de una pareja, partiendo de la historia ya sobradamente conocida: el matrimonio recibía una caja con un botón, y la oferta de un extraño visitante de una importante suma de dinero por apretarlo a sabiendas de que algún desconocido, en alguna parte, moriría en ese instante. Si el cariz moral, la pérdida de la humanidad eran constantes en la literatura de Matheson, no es de extrañar el descontento del escritor con el capítulo de “Más allá de los límites de la realidad” (de cuyos títulos de crédito pidió que fuera retirado su nombre) que en 1986 adaptaba su relato reduciéndolo a una crisis matrimonial casi de sitcom y la intrigante sentencia con la que el Señor Steward despedía a la pareja tras la “reprogramación” de la caja.

Richard Kelly, aquel jovencísimo debutante que demostrara en “Donnie Darko” (2001) una voz propia dentro del fantástico y un don precioso para el enrarecimiento de las atmósferas, estuvo cerca del suicidio cinematográfico en su segunda película, la farragosa y descontrolada “Southland tales” (2006). “The box” era, pues, una prueba de fuego para un cineasta siempre anómalo dentro del cine de género en su propensión al desconcierto creciente e interdimensional, en su sacudida a la estabilidad de la acomodada clase media norteamericana. El cuento moral de Matheson quizá sólo suponga la premisa, el punto de partida para el a menudo desbordante cine de Kelly, pero probablemente el genial autor de “Soy leyenda”, pese a las muchas licencias que el director se toma a costa de su texto, quede más satisfecho con el resultado aquí alcanzado. Al fin y al cabo, ambos son, en mayor o menor medida, moralistas consumados; y “The box”, una extensión del moralismo fantástico de la fuente de la que parte.

La edificación de la fábula camino hacia la moraleja final es de órdago: Richard Kelly hace de Arlington Steward (Frank Langella) un ser cuasimítico, uno que propone siniestros experimentos globales urdidos desde extraños submundos, y que ejecuta a través de una legión de zombis a la antigua usanza o, en todo caso, almas usurpadas en deuda con Don Siegel. Pero hay también fascinación conspiratoria, desquicio interdimensional en el que caben versiones acuosas del limbo y hasta calculadas entradas al infierno en una sala de espera. Son acertados aliados la elección de los 70 como contexto y los círculos científicos de la NASA como punto de apoyo a la trama, y se revela impagable la banda sonora de Arcade Fire, con puntuaciones siempre insólitas de los tremebundos dilemas éticos y clímax. Cierto que la desmesurada búsqueda de fascinación de Kelly, su incontinente pasión por crescendos abstrayentes, acaba desembocando en el exceso y alejando a su película de la excelencia. Pero con todo, ésta se alza con identidad propia y como título muy a tener en cuenta en su excepcionalidad dentro del género.
- Ficha de “The box”
- Fotos de “The box” (15)
- Tráiler de “The box”
- Previa: El curioso caso de Richard Kelly, por J. Revert
- Crítica (5/10): Complicando lo sencillo, por J.R. Fernández
- Crítica (4/10): A Richard Kelly se le indigestan los setenta, por M.A. Delgado
- Noticias relacionadas con la película y su equipo
- Videocartelera de la semana de su estreno
En las imágenes: Fotogramas de “The box” – Copyright © 2009 Radar Pictures, Media Right Capital y Darko Entertainment. Distribuida en España por On Pictures y Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.
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Pues pensaba que había visto películas malas y horrorosas pero esta es el colmo de los colmos. Pero como puede haber un director tan pirao q haga una película así?? se fumó como unos 300 leños antes de hacerla porque madre mía, no la entiende ni él. ESTAMOS LOCOS O QUE????????????’
Lamentable película! Si aún dudas cuando te preguntan cual es la peor película que has visto en tu vida, esta sin duda despejará la duda… Yo ya no tengo duda, invertir los 5 € del cine en comprar hilo para enredar/desenredarlo es más divertido y menos pesado que la película en cuestión, un TRUÑO de altura…
Un desastre. ¿Qué tendrán que ver los rayos y los extraterrestres con que la gente mate por dinero? Luego dicen que los españoles hacen malas películas… Necesito un trago…
























































