Tensión y adrenalina a raudales en el título que marca el tremendo retorno de la imprescindible Kathryn Bigelow al cine que mejor domina. Una aproximación radical y despolitizada al inagotable conflicto bélico de Iraq.
En uno de los más peligrosos entornos del planeta, un grupo de hombres desempeña la más arriesgada de las tareas: la desactivación manual de bombas. “En tierra hostil (The hurt locker)” marca el esperado retorno a la dirección de Kathryn Bigelow, realizadora indispensable en el panorama de género (y aledaños) internacional que parecía sumida en un olvido relativo en el largometraje desde hace seis años y que no acababa de recuperar el pulso de clásicos como “Los viajeros de la noche”, “Le llaman Bodhi” o “Días extraños”. Ahora, por fin, regresa por sus fueros con una propuesta tremenda, tensa, que destila adrenalina y testosterona por los cuatro costados y que la coloca nuevamente en el pabellón de los grandes nombres en el que ha de permanecer.

Arriesgada de principio a fin, la elección del tendente a la exageración Jeremy Renner se convierte en un acierto por la capacidad del intérprete para erigirse en centro de atención de una historia triste y desolada, en el que la violencia que preside la trama domina las actitudes vitales de cada integrante del relato, aproximándose al conflicto de Iraq desde un prisma que elude la crítica política y se centra en las consecuencias de la convivencia diaria y continua con el caos y la irreversibilidad de los actos provocados por la propia naturaleza humana. La actitud mecánica y rayana en lo suicida del sargento William James detona en el resto de integrantes de su unidad la realidad de su propia situación, despertando conciencias dormidas en el olvido de lo rutinario, de manera que este vaquero salvaje resultará clave fundamental para la supervivencia física y moral del resto precisamente por su capacidad de llevarles al borde de la muerte de manera tan terca como exasperante y aparentemente descuidada.

Presentada con una veracidad hermana de otras propuestas recientes, Bigelow sumerge al espectador en cada secuencia regalando una tensión que muestra un pulso narrativo y cinematográfico excepcional, un dominio del medio que sirve como vehículo de transmisión de emociones a través de un montaje furioso, rápido, directo, que alcanza cotas que acarician la épica contenida ─el epílogo es el mejor ejemplo─ y que renuncia al ataque directo y el panfleto a través de la sabia conexión entre drama y acción, de manera que la tragedia, palpable de principio a fin, se diluye y magnifica a un tiempo disfrazada de hipérbole sucia, estilizada, ineludible. Porque es “En tierra hostil (The hurt locker)”, por debajo de lo visible, una alerta sobre los terrores de la adicción, un retablo de psicologías autodestructivas hermanadas por la necesidad y por las circunstancias, en las que los problemas personales han de abandonarse para acatar la supervivencia corpórea e inmaterial del grupo; sumidos en ese pozo, el conflicto bélico es lo de menos, porque la verdadera lucha se desarrolla dentro de cada uno de los puntos clave de la tragedia. Y en su reflejo es donde triunfa el discurso de la cineasta, ajena a polémicas y desvaríos infundados. Aunque nunca se haya ido, le damos la bienvenida de nuevo.
En las imágenes: Fotogramas de “En tierra hostil (The hurt locker)” © 2008 Voltage Pictures, First Light y Kingsgate Films Production. Todos los derechos reservados.
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Me parece mentira que esta pelicula se lleve algun premio, la falta de criterio de los criticos de esta pagina es de pena, me gustaria saber que nota le habriais puesto a este bodrio si la critica americana no la hubiera llenado de flores, otra cosa, la puesta en escena es cutre y no es real, los personajes no son reales tampoco, le falta ritmo, no va a ninguna parte y la historia de doscojones y palante del protagonista no es creible para nada…… si a un tio le da por desactivar bombas de por libre sin armadura y sin apoyo tactico se le cae el pelo, si no salta por los aires antes…. en fin una bobada de pelicula…..tarantelo de acuerdo contigo da mucho que pensar.
He visto hoy la película y realmente me ha gustado. El equilibrio entre la violencia y el odio no hiere al espectador, le mantiene expectante. No le sobra nada, ni las escenas del trabajo al límite de los soldados profesionales de la guerra, ni las sucias calles, ni los amenazantes testigos impasibles, ni la destrucción de los edificios, ni la la convivència extrema. Tampoco le falta nada. Explica bien claro la vida de los soldados en un país ocupado. Bien por la directora que ha conseguido reflejar en esta magnífica y dura película un mundo donde los hombres, en un ambiente de guerra, s’ enfrentan a peligros que van más allà de las armas.
Señor Arce, me parecen más que excesivas tanto su calificación como los elogios a las virtudes del film. Es verdad que tiene grandes secuencias (concretamente tres), pero el resto no engancha nunca, y la película va a los arreones de la acción (que es bastante más escasa de lo esperable). Renner está bastante mal para su (interesante y mal trabajado) personaje, y no me lo acabo de creer nunca, ni que se permita su chulería suicida en un conflicto sin que tenga repercusiones serias (incluso hay una patética escena en que le felicita un superior). Por otro lado, cuando la película ha empezado a apostar por poner algo más que tensión videoclipera, a sacar temas y conflictos internos, va y termina, con un bobo final que no sé a quién pretende engañar. Un 6 y va que arde, y que le den premios y nominaciones a esta película, da mucho que pensar.
Peliculón¡¡¡¡¡¡¡, triste, durísimo. Gran gran película. Se merece que la cubran de premios.

























































