“The road (La carretera)” transpone a la pantalla la novela de McCarthy con una fidelidad más que estimable y capacidad para trasvasar al espectador la desesperación e impotencia de la peripecia vital de sus protagonistas.
Tiempos de crisis, tiempos de incertidumbre. Una coyuntura en la que ganan terreno y hacen fortuna proyectos cinematográficos que ahondan en los miedos y temores básicos —cuánto más difusos, más efectivos— del ser humano. Unos desde un planteamiento formal tremendista, basado en una catarata desmedida de efectos especiales y un ritmo narrativo frenético, en el que el nivel destructivo es proporcional al presupuesto manejado; otros, en cambio, sin dejar de lado su componente desazonante y atemorizador, prefieren moverse en terrenos más intimistas, reposados —pero no por ello más alejados de panoramas apocalípticos. Este último es el caso de “The road (La carretera)”, filme que transpone a la pantalla la celebrada novela homónima del novelista estadounidense Cormac McCarthy.

Y lo hace con una fidelidad más que estimable, ateniéndose no sólo a su desarrollo en términos de trama argumental (reproducida de manera prácticamente “literal”, si es que cabe el símil, con el lenguaje literario), sino captando su espíritu y tono, trasladándolo a las escenas filmadas de una manera apenas empañada —al menos, desde ese punto de vista de la concomitancia con el texto de referencia— por un par de apuntes, a los que habrá oportunidad de hacer mención a lo largo de esta reseña. En este terreno la propuesta de John Hillcoat se apunta un tanto indudable en la medida en que no debe defraudar lo más mínimo a aquel sector del público que haya acudido a la sala oscura al conjuro de su gusto por la novela de McCarthy, pues podrá ver reflejados de manera precisa y fiel no sólo los distintos giros y situaciones de la trama argumental del texto del que parte la cinta, sino también la inducción de buena parte de las reflexiones de alcance que, al hilo de los mismos, la obra nos plantea (la necesidad del mantenimiento de los referentes morales para la supervivencia, la relación paterno-filial como tabla de salvación o la familia como único reducto sobre el cual emerger de entre la desesperanza más absoluta).

Más allá de tales consideraciones, y entrando en una valoración estricta de la película, también hay que señalar que “The road (La carretera)” se trata de una propuesta de valor intrínseco elevado, una película que, de acuerdo con su intencionalidad narrativa, acongoja con su ritmo moroso —quizá no tan cortante como el de la narración literaria, pero igualmente pausado—, punteado por episodios de máxima tensión gracias a los cuales la trama avanza con la suficiente viveza. También lo hace a través de su ambientación, fastuosamente mortecina, con un cielo permanentemente gris y un paisaje de desolación absoluta (destacadísima fotografía del español Javier Aguirresarobe) y con su capacidad para trasvasar al espectador toda la desesperación e impotencia en que se desarrolla la peripecia vital de los protagonistas, interpretados de forma ajustada y sobria por los dos actores que absorben la práctica totalidad del metraje (si dejamos aparte esos pasajes en que podemos ver al “vértice ausente/ausentado del triángulo”, la madre, interpretada por Charlize Theron), un Viggo Mortensen fenomenal y un no menos magnífico Kodi Smit-McPhee. Una propuesta, en suma, de enorme interés y a la que sólo cabría poner, como mínimas objeciones, un par de apuntes puntuales.

Esos apuntes de los que antes se hablaba, pequeñas máculas en una apreciación global muy positiva, atañen a dos aspectos: uno, el de la dulcificación que, en algunos momentos puntuales de la relación entre padre e hijo, se efectúa en la película si la comparamos con la novela y que, probablemente, constituye un intento de hacer la propuesta mínimamente digerible para un público amplio, de forma que la misma no quede convertida en un producto de vocación marcadamente outsider; y otro, también incidente en esa línea, la excesiva presencia de un fondo musical que, subrayando en exceso las escenas sobre las que se proyecta, busca también cierta atenuación de la dureza de las situaciones que la historia nos va presentando. ¿Defectos, virtudes? Sobre la primera, puedo abrigar alguna que otra reserva. En cuanto a la segunda, creo que el fondo sonoro se podría haber dosificado de forma mucho más restrictiva. En conclusión, “The road (La carretera)” es una muy buena adaptación de la novela de Cormac McCarthy y una película que, más allá de esos mínimos “peros”, merece, y mucho, la pena ver. ¿Una forma de exorcizar el miedo a lo irreparable? También. Probablemente…
- Ficha completa de “The road (La carretera)”
- Fotos de “The road (La carretera)”
- Tráiler de “The road (La carretera)”
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En las imágenes: Fotogramas de “The road (La carretera)” – Copyright © 2009 Dimension Films, 2929 Productions, Nick Wechsler Productions y Chockstone Pictures. Distribuida en España por Wide Pictures y Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.
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Por otro lado me parece de una simpleza titánica afirmar que la escena de la Coca-Cola es un guiño publicitario. Por favor. Yo creo que es el símbolo de la civilización devastada. Un niño americano de 10 años que no sabe lo que es una Coca-Cola…Todo lo anterior quedó destruido.mDesapareció. Creo que es lo que nos sugiere el autor

























































