“The Yellow Sea” es una película taciturna y magnética, vibrante y al mismo tiempo seca. Un thriller fronterizo que se revela como brutal e incómodo viaje a través de un inframundo violento y de personajes presos de sus instintos.
El mejor cine surcoreano de los últimos años —el que llega a través de la tortuosa distribución y el que no nos llega— se define en las fronteras, en su capacidad para diluir confines entre géneros, influencias y tradiciones. No hay más que volver la vista a algunos de sus más ilustres y recientes ejemplos: “The host” (Bong Joon-ho, 2006) era una película de monstruo capaz de ser su propia parodia sin dejar de lanzar envenenados dardos de crítica social; el cine de Park Chan-wook y sus formas varias de venganza hacían inútil cualquier intento de delimitación entre el thriller y el cine de terror; Kim Jee-woon resucitaba el Manchurian Western en “El bueno, el malo y el raro” (2008) sin renunciar a su evidente referente. Por supuesto, también hay brillantes realizadores que se han ceñido a las normas para cultivar géneros en su versión más pura —el melodrama, en el caso de Lee Chang-Dong—, pero no cabe duda de que el naturalísimo mestizaje de la mayoría de las —escasas— propuestas que alcanzan nuestra cartelera se presume como una de las mejores virtudes de un cine cuya reputación ya no es emergente, sino consolidada.

Galardonada con el premio al Mejor Director en la pasada edición del Festival de Sitges, “The Yellow Sea” (ver tráiler y escenas) hace de las fronteras su razón de ser, su premisa y su estado de ánimo. Segunda película de Na Hong-jin tras “The chaser” (2008), el director apuesta por un thriller fronterizo —la trama parte de Yanji, ciudad situada en el límite geográfico entre China, Rusia y Corea del Norte— que se sitúa en la equidistancia entre Park Chan-wook o el Kim-Jee woon de “I saw the devil” (2010), en el cultivo de un neo-noir de vertiente gore, y la definición tonal de Michael Mann, a través de su marcada estética de colores apagados y abundantes grises. Pero Na Hong-jin conjuga más fronteras que esas: propone una historia de amor fantasmal como única obsesión que mantiene con vida a su protagonista, retrata sin sentimentalismos el crudo paisaje social tanto en Yanji como en los suburbios de Seúl, y aborda cambios de ritmo que alternan la erosión psicológica de ese taxista convertido a asesino con su agotadora huida que ocupa gran parte de la trama.

Taciturna y magnética, vibrante y al mismo tiempo seca, “The Yellow Sea” es un viaje a través de un inframundo violento y repleto de personajes que pertenecen a sus instintos. Frente al anónimo convertido en cabeza de turco y eterno fugitivo, se presentan jefes mafiosos engreídos o, directamente, depredadores que hacen de la matanza una rutina en la que crecerse. En este sentido, su visionado puede tornarse brutalmente incómodo desde el mismo momento en que uno es incapaz de separar la teórica lejanía de la atrocidad que define a esos individuos y la proximidad de ese retrato agreste y dramático en torno a las fronteras que confluyen en el Mar Amarillo.
- Ficha completa de “The Yellow Sea”
- Carteles de “The Yellow Sea”
- Imágenes de “The Yellow Sea”
- Tráiler de “The Yellow Sea”
- Escenas de “The Yellow Sea”
- Crítica (6/10) de “The Yellow Sea”, por Julio R. Chico
- Noticias relacionadas con la película y su equipo
Imágenes de “The Yellow Sea”, película distribuida en España por Mediatres Estudio © 2010 Fox International Productions, Hong Kong Asia Financing Forum y Popcorn Films. Todos los derechos reservados.
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