David R. Ellis ofrece otro lamentable espectáculo destinado a no se sabe muy bien quién, con un puñado de alelados mozalbetes acosados por paupérrimas creaciones digitales subacuáticas. Ni para un domingo en casa.
Un grupo de mozos totalmente prescindibles pasa el fin de semana en la espectacular residencia familiar de una de las integrantes de la pandilla. Hay un lago. Y una amenaza al acecho bajo la superficie. A una película que se titula “Tiburón 3D, la presa” (ver tráiler) no hay que pedirle demasiado, eso lo tiene claro cualquiera, menos aún si la dirige un tipo de talento tan discutible como David R. Ellis. Y lo cierto es que todo tiene su público y todos tenemos el mismo derecho, pero en un circuito de salas tan restrictivo y limitado como el español no se puede sino lamentar el estreno de infraproductos como este en detrimento de propuestas que serían mejor valorables al margen de géneros, condicionamientos o presupuestos. Pero no somos quienes para decidir con qué deben seducirnos las distribuidoras. Así que, a ello.

«Me encanta el olor a pescado por la mañana». Pipiolos guapos y fornidos y un bichejo gigantesco deseoso de carnaza, componentes sobradamente capaces a priori de ofrecer al palco teen un festival de sanguinolencias, desmembramientos y algún que otro desnudo más o menos explícito y resultón. Serie B de toda la vida, vamos. Pues no, ni lo uno, ni lo otro: pocas muertes, la mayoría de ellas mojigatamente ocultadas al público ─de conservadurismo e hipocresía visual Ellis sabe lo suyo, como demostró en el epílogo de “El destino final”─, y ningún desnudo neumático ─«no me quites el bikini» es la segunda frase de la historia─, en lo que parece quedar finalmente como una (mala, mala, mala) introducción al terror palomitero para desentendidos o renegados del género. Recordamos “Piraña” con lágrimas en los ojos…

Del guión, mejor no hablar, una borrachera de situaciones a cual más ridícula, con giros tan bobos que no merecen la más mínima atención y una involución narrativa realmente desopilante; los efectos especiales son igualmente lamentables, limitándose el trabajo prostético/animatrónico a un depredador de goma y un brazo amputado adquirido en un todo a cien; y del reparto qué decir, un elenco de pimpollos con la profundidad dramática de un boniato ─lo de Sinqua Walls, Malik en la ficción, es digno de estudio─ y un futuro más bien negro en la industria como no tengan un poco de cuidado a la hora de elegir sus proyectos. “Tiburón 3D” ha costado 25 millones y ni siquiera los ha recuperado en el mercado USA, dato que habla por sí solo. La peor película de escualos desde “Adiós, tiburón”. Toma ya.
- Ficha completa de “Tiburón 3D, la presa”
- Cartel de “Tiburón 3D, la presa”
- Imágenes de “Tiburón 3D, la presa”
- Tráiler de “Tiburón 3D, la presa”
- Escenas de “Tiburón 3D, la presa”
- Reportaje sobre “Tiburón 3D, la presa”, por Jordi Revert
- Noticias relacionadas con la película y su equipo
Imágenes de “Tiburón 3D, la presa”, película distribuida en España por Tripictures © 2011 Incentive FIlmed Entertainment, Next Films, Sierra Pictures y Silverwood Films. Todos los derechos reservados.
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bueno, acabo de ver la peli, y bueno pos lo que se esperaba, mala, no malgasteis el dinero y los tiburones no estan mal hechos ignotus, salen varias clases de tiburones.
Creo que se es un tanto injusto con esta película, sólo por el hecho de inspirar esta crítica merece la pena!
Ya supuse que el argumento sería malo. ¿Pero son decentes los tiburones? Es que tengo dudas.
























































