En “Todos están bien”, Kirk Jones supera el conservadurismo lacrimógeno de la original de Giuseppe Tornatore y, pese al forzado optimismo de la cinta, firma un logrado remake en el que Robert De Niro recupera su mejor versión.
En “Todos están bien”, remake de la italiana “Están todos bien” (1990), Kirk Jones supera el conservadurismo lacrimógeno de Giuseppe Tornatore, dejando a un lado las artificiosas pretensiones de un cierto expresionismo felliniano (recordemos, paseo por el Rímini invernal incluido), para aproximarse más al viaje crepuscular y melancólico de ese viudo jubilado que era Warren Schmidt (Jack Nicholson) en la película de Alexander Payne. Si el original tenía más que ver con el sentimiento de alienación del señor Scuro (magnífico Marcello Mastroianni, pese a la condición caricaturesca de su personaje) a través de una sociedad extraña, irreversiblemente trastornada, el caso del Frank Goode interpretado por Robert De Niro tiene más que ver con la fatalidad de la soledad y la incomunicación (concepto que encuentra aquí la reincidente metáfora-paradoja de los cables de comunicación que Goode ha pasado su vida forrando de PVC a lo largo de miles de kilómetros).

Decíamos, Goode antes como coetáneo de Schmidt que como probable evolución de Scuro, emprende un viaje a través de la decepción, el encuentro con la realidad fingida de sus hijos y el propio descubrimiento de sus errores como padre. En dicha ruta, Jones consigue mantenerse fiel a la estructura y piezas imprescindibles de la fuente al tiempo que la actualiza a los nuevos tiempos alejándose de excesivas afectaciones dramáticas. Todo tiene que ver más con las expectativas y la presión parental hacia el futuro de los hijos que con una reivindicación de la familia unida (o una abierta queja ante la dislocación de la misma, palpable en la cinta de Tornatore), estructurando su relato en cuatro episodios-visita que encuentra su mayor triunfo en el último y correspondiente a la hija encarnada por una sorprendente (por excelente) Drew Barrymore, más eficaz transmitiendo el dolor y la imposibilidad de contar la verdad a su progenitor que los correctos Sam Rockwell y Kate Beckinsale.

Con menos sutileza y más dificultades que su predecesora a la hora de integrar imágenes de las infancias atesoradas en la memoria de un padre candoroso (salvo, quizá, la primera aparición de la hija interpretada por Beckinsale), así como los sueños y pesadillas reveladores de las verdades subyacentes, “Todos están bien” sólo pierde frente al original cuando necesita forzar, apostillar un optimismo final como bálsamo para el espectador necesitado de un aliviador happy end, pese a cierto sacrificio del tono agridulce impuesto en el último tramo. Sin embargo, la mejor noticia aquí es Robert De Niro, por fin dispuesto a aparcar el acomodamiento interpretativo que ha hecho de su última década la más prescindible de su carrera, para recordarnos su enormidad como actor insuflando a su personaje gravedad y entrañabilidad nunca exacerbadas, rostro apesadumbrado y nostálgico que, como ocurriera en el caso de Nicholson, consigue, con una mayor economía gestual, una incorporación más conmovedora y perdurable.
- Ficha completa de “Todos están bien”
- Previa: Difícil felicidad, por J. Revert
- Noticias relacionadas con la película y su equipo
En las imágenes: Fotogramas de “Todos están bien” – Copyright © 2009 Miramax Films, Radar Pictures y Hollywood Gang. Distribuida en España por Buena Vista International Spain. Todos los derechos reservados.
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Maravillosa pelicula. Muy emocionante. Una verdera joya. Robert De Niro en una de sus mejores actuaciones.
Ruben, Luis, Javier (sacando Pere que es el unico que dice que le pareció la peliculas sin tanta palabrería inutil), aburren con su filosofía barata, sin decir absolutamente nada.
La película me parece una apología de la familia, pero no está ésta de moda. Más bien, o más mal, todo lo contrario.
Amar sin que se note y sin pasar factura creo que es algo deseable.
Bien, no me referia a la sociedad Norte Americana “perse” si no mas bien a la epoca en que nos a tocado virvir y a la sociedad occidental en general Javier…pero si, acepto tu critica, siempre hay dias mas acertados que otros.
salud.
Hombre Luis, extrapolar una crítica a esta película (que en el fondo no es más un dramón de sobremesa de Antena 3) a cómo es, según tú, la sociedad americana, me parece que es pasarse un poco. Por esa regla de tres, no me quiero ni imaginar la imagen que tendrán de nosotros en el extranjero después de ver la basura de cine español que tenemos…
La peli, es un tostazo. Consigue que se pare el reloj de lo lenta que es. Solo se salva la hija morena que es muy guapa…
Por lo que leo a Jordi Revert no le entusiasma Tornatore, pero ese seria otro tema.
A mi me parece una peli un poco floja, que se pierde un poco en las idas y venidas de un DeNiro bastabte mas comedido de lo habitual y sin sus tics faciales de costumbre. La pelicula se desliza por la superficie de la cuestion -conflicto padres/hijos- sin realmente abordarla de frente.
En cuanto a si es sensible o sensiblera que cada uno lo decida por su cuenta, pero en mi opinion no se trata de eso, sino de si esa sensiildad, esa emotividad, esta basada en una historia solida o sinplemente es producto de un planteamiento tematico, una mera eleccion, una modulacion emocional, una cuestion de grado.
Ademas, la pelicula no deja nada clara la actitud de un padre capaz de crear unos hijos con esa incapacidad,no ya para la sinceridad, si no con la incapacidad de hablar claramente con un padre.
En fin, un producto mas del cine norte americano y tambien producto de una sociedad incapaz de mojarse por temas importantes
Con el alud de cine que tenemos encima yo la dejaria de las del fondo de la pila.
saludos.

























































