“Toy story 3″ se permite ser deliciosamente excesiva porque ha aprendido a ser un intachable amplificador de las virtudes de sus precedentes. Un cierre perfecto a una trilogía en la que magnitud emocional y lúdica fueron de la mano como nunca.
Quizá “Toy Story 3″ sea la ocasión propicia para abandonar de una vez estériles debates a propósito de secuelas, remakes y demás fórmulas acusadas de baja inventiva y alta explotación del producto. Cierto que no en todas partes pueden presumir del sentido común y el manejo de los tiempos que Pixar vuelve a demostrar con este cierre, sencillamente perfecto, a una trilogía en la que magnitud emocional y lúdica fueron de la mano como nunca. Pero su última película debería servir como inmejorable manual para dar esquinazo a la podredumbre creativa y conceptual que asola más de una saga.

Se trata, sobre todo, de coherencia sentimental. Los espectadores que crecimos a través de las dos primeras entregas deberíamos entender mejor que nadie la misiva que lanza “Toy story 3″: alcanzada la adultez, se hace necesario el relevo generacional (y con él, la herencia emocional) en el patio de juegos, no sin antes una entregada, sentidísima despedida. Esta tercera parte es ese rendido adiós que conmueve por sincero, pero también uno festivo que lo mismo se traduce en un estallido de alegre autorreferencialidad que se significa en un voraz ejercicio de fagocitación de géneros. La asunción del western en la anfetamínica intro o del cine carcelario en esa tenebrosa aula de guardería no son caprichosas invocaciones, sino señales inequívocas de una caligrafía madura pero gozosa. Dicho de otra manera: “Toy story 3″ se permite ser deliciosamente excesiva porque ha aprendido a ser un intachable amplificador de las virtudes de sus precedentes, porque ha concebido una celebración tarantiniana del guiño como un camino más hacia la carcajada ingente, o interpretado la villanía como resultado de las heridas de un juguete en principio diseñado para amar.

Entre los incontables placeres de esta secuela que firma Lee Unkrich, un Buzz Lightyear de identidad dislocada por amnésica vale como relectura (hilarante) del héroe desnortado, mientras que el Señor Patata ocupa su lugar como héroe épico y magnífico. La idea no es sólo convertir al entrañable tubérculo en un Steve McQueen desmontable, un Andy Dufresne sufrido y en miniatura: su tronchante deconstrucción y posteriores trasmutaciones en tortita o calabacín bien podrían ser un comentario sobre los dolores de cabeza de la forma, complementario a “Day & night” (Teddy Newton), el corto que antecede a “Toy story 3″ y que versa acerca del diálogo entre el dibujo bidimensional y la tecnología 3D, lo analógico y lo nuevo. Una tecnología, en cualquier caso, en la que los responsables de esta obra incontestable depositan convincentes argumentos a favor: baste la apabullante secuencia en la planta de reciclamiento de basuras como representante de otro hito técnico dentro de otro hito del cine animado.
- Ficha completa de “Toy story 3″
- Fotos de “Toy story 3″
- Tráiler de “Toy story 3″
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En las imágenes: Fotogramas de “Toy story 3″ – Copyright © 2010 Pixar Animation Studios y Walt Disney Pictures. Distribuida en España por Walt Disney Studios Motion Pictures Spain. Todos los derechos reservados.
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Toy Story 3 es una de las película más jodidamente buenas que he visto en toda mi vida.
No esta mal , yo he visto las otras dos y es una digna tercera parte , lo que me dejo espeso es el 3D , yo no lo vi por ninguna parte… bastante timo el 3D en esta peli , como Alicia no se explota , deberian informar al personal de que las imagenes en 3D son minimas o bastantes.
Lo dicho que no pagueis para verla en 3D
Ya van 3 que he visto y poquita cosa…
Soy el unico que se da cuenta ?? jaja
Y que conste que para mi no es imprescindible , lo que me jode es que pagues 5 euros mas para nada.
Estoy deseando verla, Jordi, en el convencimiento de que no me va a defraudar lo más mínimo (y no sería complicado, porque sus dos predecesoras son dos obras maestras absolutas); tras leer tu magnífica reseña, más aún, claro…
Un fuerte abrazo y buen día.

























































