Vaya por delante que “Transporter 3″ es una película entretenida. Pero vaya también por delante que entretenimiento no siempre es sinónimo de calidad, y que los medios para alcanzar un producto entretenido pueden ser, en ocasiones, inadmisibles. Es el caso que aquí nos ocupa, el de una cinta ejecutada bajo el canon del Jerry Bruckheimer europeo, Luc Besson, y que, por varias razones, queda lejos de ser un buen ejemplo de cine de acción.
Y uno es sabedor de lo que le espera en “Transporter 3″: suicidas persecuciones de coches y mamporros a mansalva. Uno acude al cine consciente de que no va a asistir a una historia fundamentada en un gran guión, que no encontrará diálogos brillantes y sí dosis ingentes de testosterona, adrenalina y explosiones. Nada reprochable por ese lado. Ahora bien, cuando reducimos las exigencias a ese mínimo del espectáculo vacuo y evasivo, y lo que hallamos es un producto que se ve incluso incapaz de comunicar con eficacia estas premisas, entonces poco queda que salvar. El primer factor que entorpece en sobremanera la comunicación es un montaje funesto, capaz de tirar por tierra lo que podrían ser espléndidas persecuciones o coreografías de lucha, haciendo de ellas ininteligibles conglomerados de imágenes aceleradas y ralentizadas a placer, planos sobrantes e innecesarios para dar una falsa sensación de frenetismo visual. Y eso que Olivier Megaton tenía en las persecuciones de Paul Greengrass para la trilogía de Bourne un excelente modelo de montaje frenético pero milimétricamente calculado. Pero es que incluso cuando no se trata de escenas de acción, Megaton se encapricha con cámaras vertiginosas y destellos cegadores que consiguen, entre otras cosas, hacer ineficaz el asentamiento de cada nuevo contexto.
En otro orden de cosas, uno no puede empezar la película en Marsella y pretender que todo buen amante del cine de acción no se acuerde de la magistral “The French Connection, contra el imperio de la droga”, o insertar imposibles persecuciones en las más estrechas calles de la ciudad francesa y que no vengan a la memoria las igualmente imposibles y sustancialmente más emocionantes de “Ronin” por las calles de Niza. Las comparaciones aquí son más odiosas que nunca, y también lo son cuando miramos en la profundidad o el buen dibujo de cualquiera de sus personajes. Jason Statham es todo carisma, cierto. Y es un muy válido héroe para el cine de acción, también cierto. Pero no es menos cierto que su personaje de Frank Martin se encuentra constantemente al borde del ridículo por culpa de un guión que se permite cualquier excusa, hasta la más irrisoria, para desnudar su torso musculado. Tampoco le favorecen unos diálogos de estupidez supina que, por supuesto, no eran necesarios: como ya dije antes, veníamos a ver peleas y persecuciones, y necesitamos oír hablar a sus personajes lo justo. Si Frank Martin no es capaz de espetar las sarcásticas y encabronadas réplicas del inigualable John McClain, o las más refinadas (y machistas) de James Bond, al menos podría permitirse instalarse en el mutismo taciturno de Jason Bourne. Eso evitaría que las conversaciones con su compañera de viaje, Valentina (Natalya Rudakova), derivasen en temas tan trascendentes como el pollo y alimentos varios.
Lo de menos es que el coche de Frank sobreviva a un baño en un lago, o que sea capaz de saltar al techo de un tren en marcha para luego introducirse en él. No hemos venido a buscar credibilidad, y torres más altas han caído en muestras mejores del género (acuérdense del magníficamente descabellado final de “Operación Swordfish”). Lo que hunde esta propuesta es su estrepitoso fracaso al poner en escena sus pasajes de acción, un romance entre la pareja protagonista introducido con calzador y un desaprovechamiento absoluto de las posibilidades de algunas escenas de indudable potencial (la que podría ser la mejor escena de acción, acaba convirtiéndose en una demostración de street riding y, de paso, un recordatorio involuntario del primer papel de Statham a través de Iggy & The Stooges). En suma, lo que queda es un aporte prácticamente nulo al género y un nuevo éxito para engrosar las arcas de Besson.
Calificación: 3/10
En las imágenes: Escenas de “Transporter 3″ – Copyright © 2008 EuropaCorp, TF1 Films Production, Grive Productions, Apipoulaï Productions y Current Entertainment. Fotos por Magali Bragard. Distribuida en España por DeAPlaneta. Todos los derechos reservados.
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Muy de acuerdo con el análisis. Mi impresión, yéndonos al tópico, es que las segundas partes nunca fueron buenas, y en este caso las terceras son aún peores. Habiendo visto las dos primeras películas puedo decir que esta es claramente la peor de las tres, y eso que la segunda me gustó poco. Porque lo que yo busco en transporter no es una mera película de acción, lo que busco es lo que se nos dió en la primera parte, persecuciones imposibles en coches o en cualquier medio de transporte digno para tal menester, y una historia justita para que no moleste. Y en transporter 3 no hay prácticamente ninguna, por lo que la esencia de la pelicula está perdida. El argumento flojo flojo, estirándose de una manera que roza el bostezo. Desde luego, mucho tendrán que cambiar si quieren que vaya a ver un hipotético transporter 4.
Si te gustó transporter 1, transporter 3 no es tu película.
La verdad es que gran parte de las cosas que dices de esta película son aplicables a muchas de las cintas de acción que nos llegan, Jordi…
Un saludo!
Mis felicitaciones por la crítica de esta película (aunque, personalmente, le hubiera puesto una puntuación un poco más alta). Es cierto que la película no tiene un gran guión (igual que no lo tenía ninguna de las 2 anteriores). Pero tampoco lo echa en falta para cumplir su propósito.
Como bien dice el señor Revert, el espectador que irá a ver esta película irá a ver una nueva entrega de las espectaculares peleas y las persecuciones increíbles del carismático Frank Martin. Y pienso que, en general, los fans de la saga no saldrán defraudados. Aunque también creo que no era necesaria otra secuela (al igual que la 2ª, no aporta nada nuevo al panorama cinematográfico actual).
En definitiva, una película entretenida… dirigida a un público bien definido (a quienes no les gustaron las entregas anteriores, no creo que se les ocurra ir a ver esta 3ª parte).




























































