El empeño de Taratuto por firmar una comedia sin estridencias establece un tono casi anodino, al borde de la esterilidad en cualquiera de sus conatos de humor. Lo mejor, una Valeria Bertuccelli que sostiene la película con una gran interpretación.
“Un novio para mi mujer” utiliza como reclamo promocional la suma de factores cuyo producto sólo puede traducirse en mayúsculo éxito argentino: «del director de “No sos vos, soy yo” y los productores de “El hijo de la novia”», reza su cartel. Y uno no podría estar más de acuerdo viendo la última película de Juan Taratuto. Por lo que respecta a la primera parte del reclamo, encontramos adultos en franca crisis, una pareja al borde del colapso y la ineptitud emocional propia de los protagonistas del autor (particularmente, los masculinos). La segunda parte de la misma remite a una sensibilidad que permanece subyacida y brota en el momento preciso, apretando los botones pertinentes para activar la emoción del espectador y convencerle de que está ante mucho más que una comedia “simpática”, ante el reflejo eficaz de sus miedos y sus miserias. Y alguna feliz bondad, también.
El empeño de Taratuto por firmar una comedia sin estridencias establece un tono casi instalado en lo anodino, al borde de la esterilidad en cualquiera de sus conatos de humor. Ni una sola invitación a la carcajada, sólo medias sonrisas. Es decir, calculada contención, medida dosificación del humor. Únicamente la subtrama del espía-seductor (con la ironía cargada en un plano emulador de un Tony Scott o un Michael Bay) y los arranques misantrópicos de ‘la Tana’ (Valeria Bertuccelli) serán capaces de proferir una palabra más alta que otra. Bertuccelli es entonces, como en no pocos momentos de la cinta, su verdadero sustento y resquicio de vida que la salva del olvido inmediato. Y es que la argentina se enfrenta al personaje más complejo, uno profundamente antisocial, irritable e irritante en su pesimismo casi patológico, inmersa en una crisis personal que afronta una madurez sin expectativas ni sueños. A su lado, Adrián Suar como ‘el Tenso’, es un patético del todo anticarismático, sólo cumplidor y superado por la mediocridad de su personaje.
Así pues, las mejores armas de “Un novio para mi mujer” empiezan por la arquitectura de la personalidad de su protagonista femenina. A ello hay que sumarle un excelente manejo de los tiempos del diálogo, explicitado en las conversaciones de la pareja con la psiquiatra (atención a interrupciones, solapamientos y silencios previstos), y las últimas conclusiones de diván, relanzando el potencial dramático y emotivo, subrayando las traiciones cometidas y teorías sobre lo que debió ser su relación. Puntos a favor que casi hasta hacen olvidar la previsibilidad de la propuesta, lo poco atractiva que puede llegar a resultar la torpeza emocional en manos de Taratuto.
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En las imágenes: Fotogramas de “Un novio para mi mujer” – Copyright © 2008 Patagonik. Distribuida en España por Festival Films. Todos los derechos reservados.
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yo soy argentino y esta pelicula aqui, tuvo muchisimo exito. Quizas, no tengamos el mismo sentido del humor. Yo vi este film, y me parecio fantastico. AGUANTE EL CINE ARGENTINO!
Tìpica pelicula de Suar, serà que estoy negado al cine comercial pero la verdad es un cine para pasar el rato, nada màs.
Saludos.



























































