“Una hora más en Canarias” se deja en el camino el musical más desacomplejado y juguetón para desembocar en una comedia de enredo pobre y reiterativa, hecha de mascaradas inverosímiles hasta el agotamiento.
El tándem formado por Emilio Martínez Lázaro y David Serrano (director y guionista, respectivamente) en “El otro lado de la cama” (2002) venció y convenció en su reivindicación: el musical español también podía ser una recopilación / celebración sin complejos de los éxitos del pop nacional, no peor cantados que por cualquier hijo de vecino en la ducha, y alegremente coreografiados en una feliz suspensión de la realidad dentro de la ficción. De paso, la película de Martínez Lázaro acertaba como manual de las relaciones de pareja que venía a decir, como no podía ser de otra manera, que en realidad aún estaba todo por escribir.

Serrano, responsable del libreto de aquel éxito inesperado, busca recuperar la fórmula en esta su tercera incursión tras la cámara. Y los resultados son ciertamente descorazonadores. “Una hora más en Canarias” arranca ciclónica, llevada en volandas por el ímpetu de unos números musicales con predominancia de tonos pastel, felicidad desarmante por doquier y coreografías improvisadas e interrumpidas con la misma soltura con la que las carantoñas dan paso a una pelea entre amantes. Podría haber sido un notable musical si su director hubiese dejado volar, como hace (literalmente) el personaje de Juana Acosta, esa jovialidad hacia los infinitos gozos del género, allá donde también el espectador comparte las mariposas en el estómago de Acosta y donde Serrano no está tan, tan lejos de Vincente Minnelli o de Stanley Donen y Gene Kelly (la escena romántica que comparten Eduardo Blanco e Isabel Ordaz). No es el caso. En lugar de ello, su película se deja en la península ese espíritu desacomplejado del musical y claudica temprano ante una comedia de enredo sorprendentemente pobre en lo argumental, enfrascada en la mentira patológica de unos personajes partícipes de una escalada de inverosimilitud (no sólo no pueden dejar de mentir, sino que cada vez lo hacen con menos motivo) que lleva primero al hastío y luego al desinterés.

Desinflado el musical, sólo quedan los amores verbeneros de unos secundarios de sketch que soportan mal la larga duración (ese argentino borracho y sobón, esa ex novia psicópata e insoportable), y unos esforzados Quim Gutiérrez y Angie Cepeda, más eficaz ella en su papel de entrañable arpía. Son las tretas de esta última las que encadenan una mascarada tras otra, un despropósito tras otro para acabar constatando que no hay aquí ningún gran número, sino esas tonadillas de verbena que todo el mundo se sabe ya.
Puntuación: 4/10
- Ficha completa de “Una hora más en Canarias”
- Fotos de “Una hora más en Canarias”
- Tráiler de “Una hora más en Canarias”
- Previa: Musical afortunado, por J. Revert
En las imágenes: Fotogramas de “Una hora más en Canarias” – Copyright © 2009 Telespan 2000, La Zona Films y Dynamo. Distribuida en España por Vértice Cine. Todos los derechos reservados.
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Me parece demasiado negativa la crítica. No parece que la intención sea hacer un musical (los números musicales en esta película no aportan nada en mi opinión), pero el guión es divertido, con momentos brillantes. Lástima que decaiga un poco el tono en el último cuarto. Pero es una película divertida, ingeniosa y recomendable.

























































