Desgraciadamente, la historia de la humanidad está repleta de violencia descarnada. Pero el pasado siglo XX se llevó la palma, una centuria repleta de conflagraciones y enfrentamientos, muchos de ellos aún abiertos actualmente, en una escalada que no parece presentar visos de finalizar, amenazados como estamos todos a escala global por el terrorismo o las tiranteces nucleares. El cine, cada vez más, sirve como arma de denuncia o purga de cara a realidades presentes o trágicos pasados, como está demostrando el aluvión de producciones que enfrentan frontalmente distintos episodios del papel de Alemania en la Segunda Guerra Mundial. Pero, por supuesto, no es la única nación con heridas que cerrar.
En 1982 tuvo lugar una terrible matanza en Sabra y Chatila, en la que miles de refugiados palestinos fueron ejecutados por parte de falangistas cristianos libaneses. Ari (Ari Folman), un maduro director de cine, cumplía el servicio militar en el ejército israelí en ese momento. Veinte años después de aquello, descubre que su cerebro ha bloqueado casi todas sus remembranzas de la tragedia, por lo que comenzará un viaje de autodescubrimiento que le llevará a recopilar alegatos de compañeros, periodistas y testigos del desastre, una experiencia en primera persona que pone al descubierto el papel de las fuerzas armadas hebreas como responsables indirectas de lo que sucedió. “Vals con Bashir” es una obra doblemente valiosa, en lo artístico y en lo humano. Por un lado, se trata del primer documental animado de la historia del séptimo arte, demostrando que la innovación sigue siendo posible, afortunadamente, y que las vías de expresión artísticas aún explotan nuevos caminos a seguir; por otra parte, demuestra la valentía del realizador, que se sitúa en el centro de una experiencia terrible, que lleva a los participantes ─y por extensión, al espectador─ a un escenario infernal recreado con crudeza y veracidad a lo largo de una retahíla de testimonios encaminados a una resolución tan terrible como ineludible, en un tono que abandona el aura de desenfado inicial a medida que lo pretérito se abre paso desde las profundidades de la memoria y lo tiñe todo progresivamente desvelando la verdadera naturaleza de esta propuesta tan descarnada como necesaria.

La utilización de las distintas técnicas de animación ─tridimensional, flash, tradicional─ sirve al cineasta como herramienta perfecta a la hora de recrear los abundantes pasajes oníricos que empapan la trama, instrumento fidedigno que refleja cómo los traumas de esta particular generación perdida ─otra de tantas─ emergen como daños psicológicos en forma de trastornos o sueños recurrentes que se repiten noche tras noche, haciendo imposible el olvido. Folman abre las puertas de recuerdos ─propios y ajenos─ sepultados en el tiempo, visiones subjetivas que aportan enfoques concretos de un mismo hecho, un montante de perspectivas que, sumadas y en conjunto, suponen una representación que no elude responsabilidades y considera directamente a todos los implicados. Una apuesta valiente, rematada con sabiduría y acierto por una secuencia final en la que imágenes de archivo sacan al palco de la inevitable ensoñación provocada por una sugestiva puesta en escena y lo devuelven a la realidad, grabando en su cerebro el culmen de una narración tan vigorosa como hipnótica y visualmente atractiva y fascinante. Devastadora, potente, surrealista y veraz, “Vals con Bashir” es un literal dibujo de los tramposos mecanismos de nuestra misma retentiva, infestada de claroscuros, logrando ser asimilada con facilidad por su forma pero que nos invade de manera irremediable por los cimientos en los que se sustenta.
Calificación: 8/10
En las imágenes: Fotogramas de “Vals con Bashir” © 2008 Bridgit Folman Film Gang, Les Films d´Ici y Razor Film. Distribuida en España por Golem. Todos los derechos reservados.
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Vals con Bashir es una farsa y una pelicula culposa por demas,indirectamente sionista y deja en evidencia la falta de responsabilidad que se atribuye el Estado de Israel en una de las masacres a palestinos mas grandes de la historia. Baja linea y los testimonios estan llenos de inocencia falsa,cinismno e irresponsabilidad.
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Demoledora, impresionante….belleza cinematográfica. La escena de la playa que se repite en los sueños del protagonista es sobrecogedora.
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