Johnnie To demuestra brillantez en su redefinición de los límites del género. “Vengeance” es un thriller de lo cotidiano, pero también un western crepuscular en territorio urbano, o la historia de una familia improbable de gángsteres taciturnos.
Lo mejor de “Mad detective” (Johnnie To, 2007) quizá no era la subversión de la figura del hard-boiled a partir de la esquizofrenia del sujeto, sino el modo en que éste casaba su rutina imposible con cierto sentimiento de cotidianeidad. Vale que la imposición de una permanente atmósfera de desconcierto llevara hasta la misma frontera donde lo epatante comienza a tornarse plúmbeo. Pero Johnnie To hacía gala de un instinto natural para desnaturalizar los géneros. Siempre frío, siempre insoslayable. A menudo fascinante.

Presente en la sección Orient Express del Festival de Sitges ’09, “Vengeance” disfruta esa habilidad elevada a cotas gloriosas en la redefinición de los límites del thriller. Desde distintos pasajes, esto puede intuirse en su fricción con el western, y de hecho son varios los momentos en los que la película de Johnnie To se erige como perfecta reubicación oriental de distintos modelos del mismo. Una calle sólo transitada por Costello (Johnny Hallyday) se torna un trasunto de pueblo fantasma, una Hadleyville con un heredero de Gary Cooper aguardando a sus enemigos. Un fatídico (y familiar) enfrentamiento entre matones en una zona de merenderos encuentra la puesta en escena operística de Sergio Leone. Y un tiroteo en las calles de la urbe halla la violencia lírica y slow motion de un hipotético Sam Peckinpah más (visualmente) limpio. No es difícil detectar, pues, que To atesora pericia en el aprovechamiento del espacio, en el asentamiento de escenarios divergentes de los habituales contextos del thriller. El mejor ejemplo, probablemente, es el tiroteo final, donde vemos a los contendientes “construyendo” ellos mismos el campo de batalla.

To puede presumir de una economía narrativa exquisita, capaz de establecer, a partir de unos personajes parcos en palabras y códigos inamovibles, una improvisada unidad familiar nacida desde una sensibilidad imposible, labrada en los silencios y en los gestos. Los gángsteres de To, pese a taciturnos, también pueden ser entrañables, despreciables y hasta heroicos. Y sus inusuales protagonistas, acostumbran a sufrir cierta tara psíquica que introduce un significado capital en la trama: en “Vengeance”, la pérdida de memoria de Costello es el recurso que enfatiza el sentido del mensaje, plenamente naturalizado, nunca con vocación aleccionadora: la inutilidad de la venganza se subraya más cuando el que la clama ha olvidado el por qué de la misma. Los retoños de To la han asumido como parte indisociable del mundo, y la preparan o la esperan sin renunciar a sus rutinas. Son piezas imprescindibles del thriller de lo cotidiano, uno que construye épicas desde la sala de estar para luego invocar en las calles bellísima poesía de la violencia, pero sin abandonar nunca una cercana familiaridad.
- Más información sobre “Vengeance”
- “Vengeance” en el 42º Festival de Sitges
- “Vengeance” en el Festival de Cannes 2009
En las imágenes: Fotogramas de “Vengeance” – Copyright © 2009 ARP y Media Asia. Todos los derechos reservados.
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