Más allá de su compleja estructura metaficcional, de la inevitable aparatosidad que exigen sus sabotajes de los habituales senderos narrativos, “V.O.S.” no esconde más que una comedia romántica al uso y sin subversión alguna del género.
En muchos aspectos, “V.O.S.” es una equivalente a pequeña escala de “Synecdoche, New York”, la recomendable ópera prima de Charlie Kaufman vista en la pasada edición del Festival de Sitges, la misma que incomprensiblemente sigue sin encontrar fecha de estreno en nuestras pantallas. Como en aquella, asistimos a una metaficción imposible, una matrioska narrativa en la que varios niveles de ficción están llamados a diluirse hacia la reivindicación de la vida misma como ficción última y definitiva, como mayor y más universal expresión artística posible. Sin embargo, esto último más se puede aplicar a Kaufman que a Cesc Gay, pues el barcelonés utiliza aquí la premisa con intenciones más humildes, en busca de una exploración del universo de la pareja que pasa por la comedia de juegos metaficcionales, por cuatro protagonistas de esos juegos que se empeñan en traicionarse entre sí mientras traicionan la realidad (en eso consiste, dice uno de ellos).
Gay renuncia a los resortes del bigger than life como renuncia a hacer su particular “Ocho y medio”, dejando a un lado la figura del autor, aquí representada en Ander (Andrés Herrera), y acercándose con teatralidad e ironía autoconscientes a las relaciones establecidas entre los miembros de dos parejas que son centro y sustento del relato. “V.O.S.” es una comedia en todo momento desnuda, en todo momento confesante de sus mecanismos (bien puede aparecer una autocrítica sobre una escena recién vista o adelantarse un final al espectador), que homenajea a Woody Allen y lanza un guiño a “Friends”. En un momento dado, sus personajes incluso se dirigirán a la platea para sabotear la última frontera de la ficción, como retoños de Arnaud Desplechin haciéndonos cómplices inesperados de sus confidencias. Pero más allá de la necesariamente pretenciosa estructura, de lo inevitablemente aparatoso que exigen tales sabotajes, “V.O.S.” no esconde más que una comedia romántica al uso. Bien contada, con indudables ramalazos de ingenio y hasta algún pasaje inspirado. Pero intrascendente más allá de su particular y llamativa forma.
Con todo, la ficción que se va escribiendo ante nuestros ojos encuentra hallazgos interesantes en cuanto a la intromisión de la música extradiegética (y a su vez, diegética), un afortunado playback en el ensimismamiento máximo de los enamorados, o pensamientos en voz alta que no encuentran respuesta del interlocutor más cercano, estableciendo así un nivel ficcional más. La traición a la realidad, en definitiva, se consuma una y otra vez mientras el reglamento del género nunca es traicionado, nunca subvertido. A cambio, claro está, de hora y media de afable e inocuo cine.
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En las imágenes: Fotogramas de “V.O.S.” – Copyright © 2009 Imposible Films. Distribuida en España por Alta Classics. Todos los derechos reservados.
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