Que el momento más grande de la gala de los Goya, aquel en el que un emocionadísimo Jesús Franco dedicaba su premio honorífico a Juan Antonio Bardem, se viera interferido por el mal funcionamiento del micrófono, no tiene nombre. Y no tiene nombre porque ya son pocos los momentos de tal autenticidad, de emoción pura que restan en una gala que año tras año se regodea en ceremonias con vocación de alfombra roja, para que encima nos los arrebaten. Franco protagonizó, poca duda cabe, los minutos de más emoción de la noche, cuando contemplaba con ojos llorosos y asombrados el unánime reconocimiento de la platea. El director, con una arrebatadora sinceridad, respondió a este aplauso diciendo que él nunca se hubiera imaginando ganando el premio, que nunca se le hubiera pasado por la cabeza: él sólo podía pensar en hacer el cine que llenaba su vida, aun si eso significaba el exilio de su tierra en tiempos del oscurantismo franquista.
Fue la noche en la que Goya fue decapitado y la Academia se atrevió a dejar a “Los girasoles ciegos” con un único premio de los 15 a los que optaba (que también tomó tintes emotivos por ser el de Mejor Guión Adaptado y evocar el recuerdo del gran Rafael Azcona). Ni los más optimistas podíamos imaginar a Javier Fesser subiendo hasta tres veces al estrado para reivindicarse en el importante lugar en el cine español que está llamado a ocupar. Ni mucho menos que “Camino” fuera a erigirse vencedora de la noche ante una película de José Luis Cuerda que vuelve a revisar, a través de su adaptación, los senderos y secuelas de un conflicto que ha marcado sobremanera nuestra sociedad en general y nuestra cinematografía en particular. La otra gran triunfadora iba a ser “El truco del manco”, aunque a uno le sobra el premio a Mejor Director Novel. No me interpreten mal: no soy sospechoso de menospreciar la estupenda cinta de Santiago A. Zannou. Pero a lo mejor, sólo a lo mejor, era más fácil premiar a un drama social (uno más) que arriesgarse con un Nacho Vigalondo que propone un cine y unos géneros (o la mezcla de ellos) ignorados, con una película como “Los cronocrímenes” que pide a gritos un lavado de cara en el panorama nacional.
La gala también le puso caras a su glamour con los Goya a Benicio del Toro y Penélope Cruz, el primero correspondido con méritos probados y el segundo reafirmando la promoción de una carrera al Ocar® de una interpretación sobrevalorada. Menos glamour y más sinceridad se desprendía de las palabras de Juan Manuel Montilla ‘Langui’, uno de los que verdaderamente se lo pasó en grande con todo aquello, casi tanto como los de Muchachada Nui, que protagonizaron otra de las cumbres de la noche con su sublime sketch en torno a las adaptaciones. Para tocar el cielo, sólo hubiera faltado una cámara encuadrando a Del Toro para comprobar cómo encajaba el humor chanante. Por cierto: feliz día de la marmota a todos.
En las imágenes: Jesús Franco (acompañado por Lina Romay) y Juan Manuel Montilla recogiendo sus respectivos galardones durante la ceremonia de entrega de los XXIII Premios Goya – Copyright © 2009 Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España. Todos los derechos reservados.
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Os dejo los videos de !UEFA¡ primero el que copia vigalondo por que le dice a Borja que se lo grabe por que es genial:http://www.youtube.com/watch?v=Bw_23Ke7UB8 y no le creen y Vigalondo crea su version: http://www.youtube.com/watch?v=CzyVEvZ46gQ&NR=1
Tengo que ver lo de Zelda en “Que vida más triste”, Je. Suena bien.
“Los cronocrímenes” es una película que ha luchado contra viento y marea y que ha tenido que esperar el reconocimiento desde fuera para poder tener alguna repercusión dentro. Más obstáculos de los que ha superado no los tendrá que superar con un Goya de menos, pero en cualquier caso hubiera sido esperanzador ver a la Academia apoyando un proyecto como el de Vigalondo.
Por cierto, otro que estaba realmente emocionado era Zannou, cuando ‘El langui’ recibió el premio a Mejor Actor Revelación.
A mi personalmente me hubiera gustado que ganase los cronocrimenes, es de las pocas peliculas que han hecho en todos los tiempos que te hace pensar y te deja e intriga, la peli de Zannou esta muy bien, pero deben arriesgras con otras categorias.(soo falta hacer remakes de dramas sociales). Pero yo creo que esto también subira la moral de Vigalondo para hacer una pelicula semejante o igual a la de Los cronocrimenes. Vigalondo podria hacer la “pelicula” que sale en que vida mas triste. Disfrazado de Zelda con toques mario brosnianos con una camara acercandose y gritando: ¡UEFA! xD
Pd: Muchachada Nui excelente
Coincido contigo en que habría sido igual de justísimo que el premio al director novel se lo hubiesen dado a Vigalondo, pero creo que Zannou también se lo merece. De hecho, y como siempre, hay infinita más calidad entre los “revelación” y “noveles” que entre los que la Academia elige entre los consagrados… Ése es el principal problema de nuestro cine, la falta de continuidad.
Un saludo!
Pienso como tú, Jordi. Hubiera sido bueno premiar y lanzar a “Los cronocrímenes” de alguna manera, porque está bien y es distinto a todo lo visto en nuestro cine. Y también coincido contigo en cuanto a Penélope Cruz, que está en bien en la película pero sobrevalorada…
Seguro que El Langui disfrutó como nadie en la Gala, porque era él mismo, porque no es un hombre del cine sino de la música y allí estaba como un “intruso”, como dijo. Una persona auténtica, natural, que se muestra como es, sin hacer el teatro del resto: el más normal… porque en unos los defectos se ven y en otros se intuyen y son más penosos. En mi opinión, el aire que se respira en la Gala no es normal y no se conecta con el pueblo; y la gente de la calle les miramos a distancia y con cierto recelo.



























































