“Young adult” tiene personajes bien perfilados, un guion fresco de Diablo Cody y una gran Charlize Theron. Jason Reitman consigue una comedia ácida que es reflejo de una sociedad narcisista que busca desesperadamente la felicidad.
Vuelve Jason Reitman al universo adolescente de “Juno” (2007) y a situar el objetivo de su cámara en una generación que considera el compromiso como como un peso que dificulta la felicidad, como ya hiciera en “Up in the air” (2009). Ahora, en “Young adult” (ver tráiler y escenas) trabaja con otro guion de Diablo Cody que es una perita en dulce, para que Charlize Theron regale todos sus registros interpretativos a una treintañera, inmadura y atractiva escritora de novelas para adolescentes recientemente divorciada. En plena crisis creativa y emocional, Mavis regresa a su pueblo de Mercury para recuperar a Buddy, su antiguo novio del instituto que acaba de ser padre, y algo más que perdió por el camino a Minnesota. Hermosa y con fama de frívola, sin más ataduras que una perrita que lleva consigo, llega como una fiera dispuesta a cobrarse la pieza más golosa, con un plan de acoso y derribo que provocará pena, odio y admiración a partes iguales a su alrededor.

El personaje parece sacado de una de las novelas que ella misma escribe, mezcla de lo que escucha casualmente en cualquier esquina y de su imaginario adolescente. Es quizá el aspecto más inteligente de un libreto en el que Cody se sirve de Mavis para describir la esquizofrenia de una sociedad que evita el compromiso y vive en la inmadurez permanente, en un mundo que nada tiene que ver con la realidad y que la distorsiona o se queda con las apariencias porque es demasiado difícil ser feliz. Ese es el lamento de una mujer caprichosa, cínica y frágil que mira con envidia a la esposa de Buddy —una Beth que recuerda a la Melanie de “Lo que el viento se llevó” (Victor Fleming, 1939)—, que intenta descargar su fracaso existencial en el ingenuo ex novio —otra suerte de Ashley, por seguir con el título referido—, que es mirada con recelo por sus viejas amistades del instituto al adivinar sus mezquinos propósitos y admirada por esa joven que sueña con triunfar en la ‘pequeña Manzana’ (Minneapolis).

No sólo el personaje de Theron está muy bien perfilado en el guion, sino que todos los secundarios están trazados con rasgos firmes y definidos, de forma que la belleza del sol que representa la escritora permita contemplar otro tipo de hermosura más interior o unas vidas frustradas por la amargura del pasado. Matt es otro cínico derrotado y está tan emocionalmente desorientado como ella, pero sin pretensiones de esconder ni plantar cara a una desgracia que sigue lamentando; Buddy refleja la falta de ambición, pero también la felicidad encontrada en la sencillez del hogar, feliz al ver a los suyos; y Sandra es una nueva adolescente que siempre quiso huir de lo pueblerino y envidia los atractivos de su ídolo de ciudad.

La escena de la conversación entre Mavis y Sandra está entre lo mejor de la cinta, con una magistral transformación de la escritora abatida que no hace sino refrendar la gran interpretación de Charlize Theron, que es capaz de hacer que la hermosura de su personaje resulte patética y repugnante. La frescura del guión es confirmada en una estupenda dirección de actores y una narrativa fluida que tiene la cara en el magistral desenlace y la cruz en la pantanosa escena íntima entre Mavis y Matt. El retrato de esta nueva Juno queda completado al final al conocer su amargo pasado —la dolorosa escena de la fiesta— y su previsible futuro, en una nueva vuelta de tuerca llena de sentido cáustico que Cody da para componer la tragedia contemporánea.

La comedia ácida que consiguen Reitman y Cody es, en definitiva, el espejo de una sociedad narcisista que busca desesperadamente la felicidad, que se ahoga en la soledad y se rebela contra quien se siente satisfecho con poco, que huye del compromiso para quedarse en un mundo de fantasías adolescentes y que una y otra vez se vuelve a engañar porque es más cómodo vivir mirándose y creyéndose el protagonista de la novela. Y, si es necesario, ahogando en el mar a quien no se pliegue a sus planes.
- Ficha completa de “Young adult”
- Cartel de “Young adult”
- Imágenes de “Young adult”
- Tráiler de “Young adult”
- Cómo se hizo “Young adult”
- Entrevista al director Jason Reitman
- Entrevista a la actriz Charlize Theron
- Entrevista al actor Patrick Wilson
- Entrevista a la actriz Elizabeth Reaser
- Entrevista a la guionista Diablo Cody
- Crítica (7/10) de “Young adult”, por José Arce
- Previa del estreno en cines de “Young adult”, por Jordi Revert
- Noticias relacionadas con la película y su equipo
En las imágenes: Fotogramas de “Young adult”, película distribuida en España por Paramount Pictures Spain © 2011 Paramount Pictures, Mandate Pictures, Denver & Delilah Productions, Mr. Mudd y Right of Way Films. Todos los derechos reservados.
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********* AVISO DE SPOILERS **********
Me pareció notable la conversación final. Hay tantos clichés en los que podría haberse convertido esta película. Se podrían haber aprovechado los rasgos delirantes para una especie de atracción fatal, o bien, esta podría haber sido la historia de cómo superó el trauma de la adolescencia y pudo vivir en paz. En cambio termina resolviendo en su mente el asunto de forma no muy diferente de cómo debe haberse ido la primera vez: el pueblo es una desgracia y todos ellos unos perdedores. Es tan sospechosa la conversación que tiene con Sandra, porque le dice exactamente lo que necesitaba escuchar, como una encarnación de todos los prejuicios que le permiten compensar el autoestima destruida. Quizás no le dijo nada de eso, quizás lo que vimos es lo que ella quiso escuchar o incluso la conversación puede que no haya ocurrido nunca. Finalmente se va sin aprender nada, sin cambiar un ápice, aunque queriendo cree que es mejor que todos ellos aunque aceptando bajo la superficie que es una alcohólica y una loca.
























































